Un hombre de 72 años ha sido condenado a 16 meses de prisión y tres años de alejamiento por delitos de coacciones y violencia de género. El condenado desapareció el pasado 29 de diciembre durante más de un día con su hija de seis años, a espaldas de la madre de la niña y expareja del hombre, con la que convivía. La Policía Nacional ha informado este martes que la posibilidad de un nuevo caso de violencia vicaria alertó a los agentes. Debido a esta sospecha, se estableció de emergencia un dispositivo para la localización de la menor, que culminó con la detención del padre y el rescate de la niña. Fuentes de la investigación han confirmado a Europa Press que la sentencia condenatoria, con fecha de 7 de enero, ha sido dictada por el juzgado con competencias en violencia de género tras un juicio rápido al detenido. La investigación se inició el pasado 29 de diciembre, cuando la expareja del condenado acudió a dependencias policiales para presentar una denuncia por un presunto delito de malos tratos ante la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM). La denunciante manifestó haber sufrido malos tratos en presencia de su hija de diez años. Según declaró la mujer, no era la primera vez que ocurrían episodios de malos tratos, aunque no los había denunciado previamente. La pareja tenía en común la niña de seis años y otra de tres, mientras que la hija de diez años era fruto de una relación anterior de la denunciante. Al interponer la denuncia, la madre se encontraba con sus hijas de tres y diez años, mientras la de seis estaba con el padre. La Policía Nacional intentó contactar con él "en numerosas ocasiones, poniendo esta persona numerosas excusas para atrasar su citación en dependencias policiales, hasta que finalmente dejó de responder todas las llamadas". La situación generó una gran alarma en la madre, quien alertó a los agentes de que su expareja no respondía al teléfono y se encontraba a solas con la hija de seis años "sin dar ningún tipo de explicación sobre su paradero". El hecho de que el denunciado se negara repetidamente a personarse en dependencias policiales y mintiera a los agentes llevó a los investigadores a extremar las precauciones. Se anticiparon a los hechos ante un posible caso de violencia vicaria, donde se utiliza a los hijos para causar sufrimiento a las parejas o exparejas. En este contexto, se activó un amplio dispositivo de búsqueda que incluyó alertas a la sala del 091, la revisión de hospitales y hospederías, y el control del domicilio conyugal. Fue en esta vivienda donde, en la noche del 30 de diciembre, los agentes detectaron ruidos en el interior después de varias horas sin señales de vida. Ante la negativa del hombre a abrir la puerta y mostrar a la niña, los policías tuvieron que acceder a la fuerza al interior del domicilio. Una vez dentro, pusieron bajo protección a la menor y procedieron a la detención de esta persona de 72 años.