El funcionario, que habló bajo condición de anonimato, atribuyó las muertes tanto de manifestantes como de personal de seguridad a lo que denominó terroristas, sin proporcionar un desglose de los fallecidos. La cifra oficial contrasta dramáticamente con el recuento de 648 muertos verificados por la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, que advirtió que la cifra real podría superar las 6.000 víctimas.