Aumentan las agresiones a profesores en Teruel: el 82% de los docentes percibe más violencia en las aulas

Un macroestudio estatal sobre las causas del malestar docente ha destapado una realidad preocupante en la educación de la provincia de Teruel. Según los datos correspondientes a la provincia, presentados por el sindicato de trabajadoras y trabajadores de la enseñanza de Aragón (STEA) en el programa Herrera en COPE en Teruel, más del 82% de los docentes encuestados asegura notar un aumento de las agresiones verbales o físicas por parte del alumnado, una cifra que refleja un progresivo deterioro del clima de convivencia en los centros educativos públicos. A pesar de este aumento en las agresiones, poco más de la mitad de los profesores de Teruel (53%) valora su trabajo como conflictivo. Este porcentaje contrasta notablemente con la media de Aragón, que se sitúa en el 73%, y la estatal, del 82%. El sindicato atribuye esta diferencia a la menor ratio de alumnos por docente en la provincia, una consecuencia del mayor peso de la escuela rural, lo que consideran un argumento para exigir una bajada de ratios generalizada. Para analizar la situación, el portavoz de STEA, Tomás Sancho, ha calificado el problema como estructural, afirmando que "venimos viendo que esto se repite año tras año y desde hace ya un par de lustros". Sancho apunta directamente a un factor externo: "el origen de todo esto está en las redes sociales", que han roto el binomio tradicional de colaboración entre familias y docentes. Según el portavoz, el consumo de contenidos de "influencers y youtubers" con comportamientos antisociales permea en la población joven, que traslada esos modelos a las aulas. Esta nueva realidad ha provocado que se normalicen conductas que antes eran excepcionales. Sancho describe situaciones donde un profesor llama la atención a un alumno y, en lugar de corregirse la conducta, recibe "una risotada en buena parte del aula". La sociedad ha cambiado mucho, y un veterano profesor jubilado lo resumía al afirmar que "prefería dar antes a 40 alumnos que que ahora a 15", debido a que la enseñanza actual es "mucho más compleja". El estudio revela que Teruel es la provincia aragonesa donde el clima de trabajo se percibe como menos conflictivo, muy por debajo de Huesca y Zaragoza, esta última incluso por encima de la media estatal. Desde STEA atribuyen este dato a que "Teruel es la provincia más rural de Aragón", lo que genera dos ventajas: ratios por docente más bajas y la subsistencia de un entorno rural "más tradicional". Esta particularidad de la España despoblada favorece, paradójicamente, un mejor ambiente en las aulas. Ante este diagnóstico, el sindicato STEA insiste en la necesidad de bajar las ratios. Tomás Sancho ha defendido unas cifras "razonables" para garantizar una educación de calidad: 15 alumnos en Infantil, 20 en Primaria y 25 en Secundaria. Reconocen que esta medida requiere "más profesorado y más financiación", pero la consideran fundamental para atender la creciente heterogeneidad del alumnado. Otra de las reivindicaciones clave son las mejoras salariales, ya que "Aragón está en el furgón de cola" y sus docentes son "de los peor pagados de España". Esta situación dificulta la captación de talento en áreas como las matemáticas o la informática, donde los profesionales encuentran mejores alternativas en el sector privado. El desgaste profesional se traduce en un aumento de las depresiones y la fatiga crónica entre los docentes, que enfrentan un competidor formidable: "a las familias y a los docentes nos ha surgido un gran competidor, que son las redes sociales".