Malas críticas - El resultado, según buena parte de los fans, fue un cierre apresurado que dejaba hilos narrativos sin resolver y personajes sin desarrollo final Netflix estira el universo de 'Stranger Things' y usa su final como puente hacia un spin-off que ya está en marcha: esto es todo lo que se sabe Los finales largos y muy esperados tienden a generar expectativas imposibles. Cuando una historia se prolonga durante años, cada detalle del cierre se convierte en una prueba de coherencia y fidelidad hacia los personajes. Stranger Things , que construyó su fama sobre la nostalgia, la amistad y los monstruos del Mundo del Revés, no escapó a esa trampa. Su última temporada llegó tras una espera prolongada y terminó por irritar a muchos de sus seguidores, que llenaron las redes de críticas por los huecos de guion y la falta de resolución de algunas tramas. La frustración se amplificó al comprobar que ciertas decisiones, mostradas en un reciente documental de Netflix, confirmaban que los creadores sabían de antemano algunos de los errores que los fans ahora denuncian . Con ello, la decepción general se ha transformado en una autopsia pública del proceso creativo que culminó en el final más divisivo de la serie. Un material audiovisual revela fallos internos que ya se conocían antes del estreno El documental One Last Adventure: The Making of Stranger Things 5 , publicado por Netflix, muestra que los hermanos Duffer rodaron el episodio final sin un guion cerrado y que esa improvisación, unida a la omisión de elementos icónicos, provocó el enfado de buena parte del público. En la grabación se escucha a Matt Duffer reconocer que entraron en producción sin tener escrito el desenlace, mientras técnicos y diseñadores relataban que montaban decorados “poniendo las vías mientras el tren ya corría”. Ese modo de trabajo afectó a la coherencia de las escenas, a la planificación visual y al ritmo interno del episodio. El resultado, según buena parte de los fans, fue un cierre apresurado que dejaba hilos narrativos sin resolver y personajes sin desarrollo final . Una de las mayores polémicas estalló cuando los espectadores del documental detectaron en algunos planos del rodaje pestañas de navegador que parecían mostrar Reddit y ChatGPT abiertos en los ordenadores de los Duffer. Muchos interpretaron esas imágenes como prueba de que los guionistas habían recurrido a foros y a herramientas de inteligencia artificial durante la escritura. En las redes circularon capturas y mensajes que acusaban al equipo de tomar ideas de teorías de fans. Otros defendieron a los creadores, recordando que las imágenes eran borrosas y que el simple hecho de tener una pestaña abierta no demuestra su uso en el proceso creativo . Netflix y los Duffer han querido guardar silencio sobre esto, aunque el daño a la confianza del público ya estaba hecho. A lo largo del documental, los Duffer reconocen que el rodaje del último episodio comenzó sin un texto definitivo, una decisión que condicionó toda la producción. El equipo de rodaje trabajó con indicaciones verbales y esbozos de escenas , lo que provocó confusión entre los departamentos de efectos visuales y de montaje. La presión del calendario de verano , que exigía aprovechar la luz natural en determinadas localizaciones, agravó la situación. Algunos miembros del equipo explican ante la cámara que muchas secuencias se filmaron “sin saber realmente qué pasaba”. Esa falta de planificación derivó en un montaje final irregular, con cambios de tono y transiciones abruptas que los espectadores notaron al instante. Otro punto de fricción llegó al revelarse que un guionista había pedido incluir demogorgons en el enfrentamiento final y fue descartado por temor a una supuesta “fatiga demo”. Paul Dichter , miembro del equipo de guion, defendió ante sus compañeros que debía aparecer al menos un monstruo en el Abismo, el territorio donde se desarrolla el clímax. Kate Trefry planteó lo contrario y su criterio prevaleció. El público, al descubrir esta discusión en el documental, reaccionó con indignación: muchos habían señalado precisamente esa ausencia como una de las mayores incoherencias del cierre, ya que no se entendía que los protagonistas fueran al mundo de estas criaturas y estuviera vacío. El fragmento del debate interno circuló por redes acompañado de mensajes que acusaban a los Duffer de ignorar advertencias que podrían, en parte, haber salvado el episodio . La decepción con la trama no se limitó al plano de la acción. El tratamiento del personaje de Will Byers y su salida del armario fue otro motivo de conflicto. Tras años de insinuaciones sobre su orientación, parte de los seguidores esperaba un cierre emocional claro con Mike Wheeler. En cambio, la serie eligió una resolución que muchos interpretaron como fría o inconclusa . Una teoría difundida durante días prometía una entrega extra que arreglaría el cierre El llamado Conformity Gate terminó de molestar a los seguidores más fieles. Varios días antes del estreno del documental, algunos usuarios habían difundido el rumor de que el 7 de enero se publicaría un episodio 9 secreto que corregiría los errores del final . Estaban seguros porque el final era realmente malo, por lo que entendían que una serie tan exitosa no podía cerrarse así. La teoría fue desmentida, y el estreno del documental en su lugar se interpretó como una burla. El público reaccionó con enfado y convirtió el hashtag #ConformityGate en una nueva ola de críticas hacia Netflix. Muchos destacaron la ironía de que la pieza complementaria mostrara precisamente los fallos de producción que explicaban las carencias del cierre. De ese modo, el intento de transparencia acabó reavivando el debate sobre la gestión del proyecto y sobre la presión que el éxito impone a sus creadores.