Asturias ha comenzado 2026 con 1.015.000 habitantes, logrando revertir la sangría demográfica de las últimas décadas. La tendencia alcista -desde la pandemia- viene impulsada por la llegada de personas de otras regiones, y compensa un saldo vegetativo que sigue siendo negativo. Un claro ejemplo de este crecimiento es la historia de Irene Arjona y Paco Argiz, dos hosteleros que dejaron sus negocios en Madrid para abrir un nuevo restaurante en Cudillero, el asador Coríu. La pareja sentía que la vida en la capital era absorbente y no les permitía salir de su negocio. Y fue en sus escasos días libres cuando encontraron su refugio. "Los pocos ratitos que hemos tenido de libertad ha sido el norte y principalmente, Asturias. Aquí hemos encontrado paz, el sitio que nos hace felices", ha confesado, Paco, en una entrevista en COPE Asturias. La idea de unir su pasión por la hostelería con la calidad de vida que les ofrecía el norte comenzó a tomar forma. La decisión se materializó en un viaje a Cudillero, cuando descubrieron el antiguo cine del pueblo, un local por el que sintieron un "amor a primera vista". Para ellos, todo fluyó de manera natural. "Muchas veces somos una hoja en el río de la vida, y hay que dejarse llevar", reflexiona Paco. La acogida ha sido inmejorable, tanto por parte del propietario del local como de los vecinos: "El pueblo nos ha acogido que parece que que somos de toda la vida". Su proyecto es un testimonio de que se puede emprender con éxito en la llamada España Vaciada. Contrario a lo que podría pensarse, Paco Argiz asegura que el proceso ha sido sorprendentemente sencillo: "Decirte lo contrario sería mentirte, no hemos encontrado ningún tipo de trabas". A pesar de que la rehabilitación del edificio, catalogado como patrimonio, implicaba cumplir normativas estrictas para proteger la arquitectura local, el Ayuntamiento de Cudillero les ha acompañado y facilitado el camino. El nombre del restaurante, Coríu (ganso en asturiano), es un guiño a su anterior negocio en Madrid, manteniendo así un hilo conductor en su trayectoria. Para Paco, que creció en el restaurante de sus padres, esta nueva etapa es una oportunidad para conectar con la materia prima de una forma única. "Tener este acceso a un producto que es insólito, con pescados impresionantes y carnes maravillosas, es increíble", afirma. Pero destaca que "lo más importante es conocer a la gente del mar". Esta conexión va más allá del producto. El cocinero subraya la importancia de entender el relato que hay detrás de cada alimento. "Que la gente del mar te cuente realmente cómo sacan estos frutos y te lo entregan a ti para que deleites a otras personas, es maravilloso", relata. Y concluye: "Es maravilloso entender nuestra relación personal, nuestra relación de vida, no solamente con el producto, sino con los proveedores".