21 jóvenes se han suicidado en La Rioja durante la última década, según datos de Rioja Salud. La cifra pone de relieve una problemática grave y urgente que exige una reflexión social sobre cómo detectar situaciones de riesgo y ayudar en la prevención. Para ello, entidades como el Teléfono de la Esperanza de La Rioja intentan llegar a los jóvenes a través de sus propios canales de comunicación, ofreciendo apoyo y escucha. En este sentido, merece la pena destacar su canal de WhassApp. Susana Pérez, trabajadora social y voluntaria del Teléfono de la Esperanza, subraya la importancia de no minimizar ciertas expresiones y comentarios. Explica en COPE Rioja que comentarios negativos sobre el futuro, de desesperanza o frases como “no te preocupes, ya no te voy a dar más problemas” o “cualquier día desaparezco” son señales verbales que deben contrastarse para saber qué hay detrás. Pérez añade que también hay que prestar atención a despedidas escritas o amenazas a personas cercanas sobre sus intenciones. En cuanto a las señales no verbales, la experta apunta a un cambio repentino en la conducta o el estado de ánimo. En este caso no solo hay que estar pendientes a un cambio de ánimo negativo sino también al revés. Puede que haya jóvenes más callados que cambien hacia un temperamento que no es propio en ellos, con una alegría que no les corresponda. Otros indicadores pueden ser el aislamiento personal y social, encerrándose en sí mismos o en las redes sociales, que “son espacios a veces no seguros”. Situaciones de bullying, presión escolar, relaciones conflictivas o una bajada del rendimiento académico también deben ponernos en alerta. Saber qué hacer puede suponer una diferencia vital. Susana Pérez insiste en que “no necesitamos ser profesionales especializados para poder atender y acompañar”. Lo primero, afirma, es estar ahí, tener una presencia cercana y hacer ver a la persona que las crisis, aunque parezcan insufribles, son pasajeras. Es fundamental hablar del suicidio, no ocultarlo, y mantener la calma para prestar “serenidad y fortaleza” a quien no puede sostenerse. El Teléfono de la Esperanza ha abierto nuevos canales para llegar a los más jóvenes, como un canal de WhatsApp accesible desde la app Conectate.social. Según sus últimas cifras, el 70% de los usuarios del chat tienen menos de 35 años y su uso ha crecido un 27% en el último año. De hecho, el 20% de las consultas a través de este chat están relacionadas con la conducta suicida.