Dos extrabajadoras de las mansiones de Julio Iglesias han acusado al cantante de agresiones sexuales, acoso y abuso de poder. Los hechos, que habrían tenido lugar presuntamente en 2021, han sido destapados por una investigación periodística de tres años realizada por Eldiario.es y la cadena estadounidense Univisión. La noticia, de una enorme repercusión mediática, ha sido analizada en el programa 'La Tarde' de COPE, donde se han desgranado los detalles de los duros testimonios. Las denunciantes, que no han revelado su identidad, son una fisioterapeuta y una empleada doméstica que trabajaron como internas en las residencias del artista en República Dominicana y Bahamas. A raíz de esta investigación, se ha interpuesto una denuncia en la Audiencia Nacional el pasado 5 de enero, que la Fiscalía ya investiga tras haber abierto diligencias previas. Por el momento, ni el cantante ni su entorno han realizado declaraciones. Una de las mujeres, identificada con el nombre ficticio de 'Rebeca', ha relatado que Julio Iglesias la llamaba a su habitación por la noche, donde sufría presuntas penetraciones sin su consentimiento, además de otras vejaciones y agresiones sexuales. Según su testimonio, se sentía "como un objeto, como una esclava en pleno siglo veintiuno". La investigación también recoge que estos encuentros estaban precedidos por el consumo de alcohol. Por su parte, la otra denunciante, 'Laura', que trabajaba como fisioterapeuta para el cantante, ha denunciado tocamientos en la playa y la piscina y besos en la boca sin su consentimiento. Ambas han descrito un ambiente de maltrato normalizado que iba más allá de lo sexual, con insultos y gritos constantes. Las denuncias no se limitan a las agresiones, sino que describen un férreo control sobre sus vidas. Las mujeres han relatado que se les exigía someterse a revisiones de sus teléfonos y sufrían una vigilancia constante. Tenían prohibido salir de la mansión, tener novio e incluso se les obligaba a comunicar cuándo tenían la menstruación. Una de ellas lo describe como "una esclavización moderna". Según los testimonios, estos episodios se producían en presencia de otra empleada de la máxima confianza del cantante, quien habría jugado un papel para convencer a las víctimas. En una ocasión, una de las mujeres fue forzada a vestirse de hawaiana y beber tequila antes de un encuentro, y ante sus negativas, la empleada de confianza le dijo: "lo último que hizo para convencerme fue decirme que fingiera". La denuncia presentada en la Audiencia Nacional es por abuso sexual, agresión sexual y trata de seres humanos. Durante el debate en 'La Tarde' de COPE, el periodista y criminólogo Nacho Abad pidió prudencia y recordó el principio de presunción de inocencia, citando casos mediáticos como los de Kevin Spacey o el caso Arny, donde los acusados finalmente fueron absueltos a pesar del juicio popular. Sin embargo, las periodistas Ana Cabanillas y Paloma Esteban destacaron la solidez de la investigación periodística y el hecho de que los presuntos delitos ocurrieron en 2021, una fecha muy reciente. "A pesar de que se han dado muchos pasos adelante, este caso de 2021, en el momento en el que estamos, pues creo que es bastante más llamativo", señaló Cabanillas, diferenciándolo de polémicas pasadas. Esteban añadió que en la investigación "aparecen testimonios de docenas de trabajadores que [...] relataban episodios que cuadraban" y que existen pruebas documentales, como fotografías o justificantes de pruebas de embarazo y enfermedades sexuales que se les pedía a las empleadas. La colaboradora concluyó que, si bien la presunción de inocencia es fundamental, la dimensión del personaje y el nivel de detalle de las acusaciones obligan a informar sobre ello.