Asal —no es su nombre real— dice que no sabe cómo explicarlo, que le es imposible describir cómo se ha sentido estos días, desde el jueves, cuando habló por última vez con su familia en Irán, hasta este martes a la mañana, cuando por primera vez desde la semana pasada las líneas telefónicas han sido restablecidas —a cuenta gotas, temporalmente— en el país persa. Internet sigue, sin embargo, bloqueado a cal y canto.