La física acaba de tocar un límite que parecía intocable. Un experimento cuántico logra que el tiempo vaya hacia atrás sin romper el sistema

Revertir un estado cuántico sin destruirlo suena a paradoja, pero acaba de ocurrir en un laboratorio europeo. El avance no solo desafía la lógica cotidiana: reescribe lo que creíamos saber sobre causa, efecto y memoria en el universo.