Dos empleados que vienen siendo sumariados desde hace más de dos décadas fueron detenidos el mes pasado por haber formado una secta que combinaba el reclutamiento de mujeres con muchas necesidades, habitualmente muy jóvenes, con rituales de dudosa procedencia. Los investigadores judiciales están abriendo sus teléfonos y muchos de la política provincial tiemblan. Verónica Magario se mantiene en silencio.