«Cada cultura brilla con su propia belleza, y juntas crean un mundo armonioso». Es uno de los proverbios chinos que lucen sobre las nuevas baldosas del barrio de Usera. Puede leerse en dos idiomas, castellano y mandarín, y resume la idea con la que Madrid presenta la remodelación de su Chinatown: un proyecto que busca «integrar» a la comunidad china conectándolo con Madrid Río y, sobre todo, mediante guiños a su cultura, desde dragones y arcos monumentales hasta el horóscopo chino. El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, quiso ser uno de los primeros en estrenar el nuevo recorrido peatonal que, a lo largo de 1,5 kilómetros, enlaza Madrid Río con la plaza del Hidrógeno, en el corazón de Usera. Durante el paseo, el regidor, como cualquier madrileño que lo atraviese, se fue sumergiendo poco a poco en la cultura china a través de las numerosas alusiones que jalonan el itinerario. Entre ellas, las inscripciones grabadas en el suelo de las calles Isabelita Usera, Mercedes Manjón y Mirasierra, así como en las plazas de las Tizas y José Luis Hoys. También pudo detenerse a leer el horóscopo chino instalado en la plaza de Julián Marías y comprobar cómo disfrutaban los niños jugando en el nuevo parque infantil de la plaza contigua de 285 metros cuadrados, presidido por un gran dragón rojo —fabricado en Galicia— con toboganes, camas elásticas y rocódromos. Desde allí, el alcalde puso de manifiesto su doble apuesta por la remodelación de los espacios públicos y el refuerzo de la identidad del barrio. «Es una buena muestra de que Madrid también es una ciudad de integración y, por tanto, una ciudad que acoge como madrileños a aquellos que vienen de fuera, pero quieren vivir aquí, trabajar y sacar sus vidas adelante. En ese sentido, la comunidad china de Usera creo que es un buen ejemplo». El proyecto contempla además la construcción de un gran arco que, por cuestiones técnicas, no estará concluido hasta el próximo verano. «No llegamos, desgraciadamente, a este Año Nuevo chino, pero el siguiente lo celebraremos con total seguridad con los arcos ya establecidos». La obra sigue también el modelo de las que se han ejecutado en los últimos años en la capital. Así lleva el sello de Paloma García: renovación de pavimentos, ampliación de aceras e instalación de nuevo mobiliario urbano. En este caso, destaca un centenar de bancos, la incorporación de nuevas fuentes tanto ornamentales como de beber y la renovación del alumbrado público con nuevas lámparas led de mayor eficiencia energética, que permiten una mejor iluminación de las zonas peatonales. «Gracias a la revitalización de toda esta zona, los turistas, así como los propios madrileños, tendrán la posibilidad de acercarse al sur de Madrid y disfrutar de una gran oferta cultural y de ocio a través del impulso que el proyecto dará al comercio y a la restauración de la zona». Además, se han plantando 290 nuevos árboles y más de 11.200 plantas, entre las que hay especies chinas compatibles con el clima de Madrid, que aportarán sombra a las zonas de descanso. En definitiva, una obra que ayuda al «reequilibrio territorial» al conectar Usera con Madrid Río, es decir, «con el centro», que permite al peatón ganar hasta 39.000 metros cuadrados. La actuación ha supuesto una inversión de 10,5 millones de euros y ha contado con financiación de los fondos Next Generation de la Unión Europea del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino (PSTD), tal y como informan desde Cibeles.