La diócesis de Córdoba llora este martes la muerte de uno de sus servidores más destacados. Lorenzo López-Cubero Giménez, que llegó a vicario general y fue administrador de la diócesis en 2003, ha fallecido en la ciudad, a la edad de 92 años, como confirmaron fuentes del Cabildo Catedral . Lorenzo López-Cubero nació el 15 de mayo de 1933 y se ordenó sacerdote con 27 años cumplidos, en junio de 1960. Pertenecía a una familia acomodada y de firmes convicciones religiosas . Allí nació, algo más tardíamente de lo habitual, su vocación. Su formación intelectual fue brillante y fue doctor en Derecho Canónico . Ejerció su ministerio como párroco en distintos lugares de la diócesis, como Guadalcázar , pero también en la Secretaría de Estado de la Santa Sede, donde siempre conservó muchos contactos. Algunos cordobeses recuerdan con cariño cómo gracias a él tuvieron audiencias privadas con el Papa San Juan Pablo II en los años 90. Para entonces, Don Lorenzo, como se le conocía, estaba en la ciudad de Córdoba con rasgos de responsabilidad. Fue canónigo, ahora ya en la condición de emérito, y vicario general de la diócesis con los obispos José Antonio Infantes Florido y con Javier Martínez . Cuando este último asumió su puesto de arzobispo de Granada en mayo de 2003 y la sede de Córdoba quedó vacante, la Santa Sede nombró Lorenzo López-Cubero administrador de la diócesis. Con esta condición presidió la celebración del Corpus Christi de ese año e impartió la bendición, que por obras fue en la plaza del Potro. Estuvo en este puesto hasta la llegada de Juan José Asenjo en el otoño de 2003. Ejerció como párroco en El Vacar en esos años de su ministerio, y allí tiene la condición de emérito. En los años siguientes su papel se fue reduciendo y quienes lo trataron destacan de él su cercanía, trato afable y correcto y solidez intelectual para los cargos que desempeñó. La misa de corpore insepulto será este miércoles 14 de enero a las 16.00 horas en la Catedral de Córdoba.