Roxana Altholz, integrante del GIEI Honduras, señaló que el 67% de los 18 millones de dólares desembolsados por bancos internacionales para el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca fue desviado para financiar vigilancia, incursiones armadas y el asesinato de Berta Cáceres. Parte de estos fondos provino de bancos de desarrollo en Holanda, Finlandia y el Banco Centroamericano de Integración Económica, y permitió trazar pagos directos a los grupos implicados en el crimen.