Simeón de Bulgaria vende la histórica residencia de verano de la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha

La venta del 'Palacio del Zar' , antigua residencia de verano de la familia, ha sido un paso difícil de dar para la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha. El ex zar de Bulgaria, Simeón II , ha traspasado la villa que fue mandada construir en 1929 por el zar Boris III, su padre, en las inmediaciones de los manantiales termales de Banya, conocidos por sus propiedades curativas. Era el propietario junto con su hermana, la Princesa María Luisa . A sus 88 años de edad, el padre de la Princesa Kalina cierra así un capítulo importante en la historia de la monarquía búlgara y de la memoria familiar. La venta no ha estado exenta de dificultades. El precio original era de tres millones de levas, aproximadamente 1,5 millones de euros, pero fue finalmente 2,5 millones de levas, aproximadamente 1,3 millones de euros. En Bulgaria se había despertado desde su puesta a la venta en junio un debate público sobre la compra del inmueble histórico por parte del Estado que sin embargo no ha sido posible debido al estado de las cuentas públicas. El comprador es un empresario búlgaro del sector energético y petrolero, Georgi Samuilov, propietario de la refinería Insa Group , al que la iniciativa 'Juntos por la ciudad de Banya' insta ahora a transformar el inmueble en un centro cultural y público estatal con acceso libre. Esto garantizaría su preservación a largo plazo, contribuiría al desarrollo del turismo y reafirmaría su importancia como parte de la memoria nacional, argumentan. El edificio es de una arquitectura sobria y elegante firmada por los arquitectos búlgaros Ivan Vasilyov y Dimitar Tsolov, autores también de importantes edificios como el Banco Central de Bulgaria y la Biblioteca de la Universidad San Clemente de Ojrid, en Sofía. Durante los años 30, funcionó como casa de descanso de la familia real, especialmente de Boris III, su esposa la reina Juana y sus hijos, entre ellos el futuro Simeón II. Tras el referéndum que abolió la monarquía en 1946, el entonces niño Simeón II y su familia fueron expulsados del país y la Villa del Zar pasó a manos del Estado comunista, como el resto de propiedades reales. La gran casa quedó anclada en su memoria como el escenario de los tiempos dorados de su infancia. Tras la caída del comunismo, Bulgaria aprobó una moratoria que impedía devolver automáticamente a la Familia Real las propiedades expropiadas por el régimen comunista. Muchas residencias reales quedaron bloqueadas en litigios durante años. Pero la Villa del Zar de Banya no entró en esa moratoria y, con el retorno de Simeón II a Bulgaria en los años 90 y su posterior etapa como primer ministro (2001–2005), volvió a estar vinculada a la familia real. Desde 2001, esta es la dirección que consta en el censo de Bulgaria asignada a la familia. Está registrada oficialmente como monumento cultural por el Estado búlgaro y la finca ocupa más de 10.000 metros cuadrados. La edificación principal de 1.000 metros cuadrados, construida en acero y hormigón, conserva espacios originales, como los amplios vestíbulos y salones, un comedor principal, bodega, cocina, varios dormitorios y baños, así como el despacho que usó el propio zar Boris III como oficina personal. Permanece en excelente estado de conservación , gracias al mantenimiento de la empresa vinícola Valle de las Rosas, una bodega con una historia singular, que llegó a suministrar vino tanto al régimen nazi como a altos mandos soviéticos durante el siglo XX. Pero los altos costes de mantenimiento, la necesidad de reformas relacionadas con la calefacción y las instalaciones termales antiguas suponían una carga demasiado pesada, teniendo en cuenta el escaso uso que la familia hacía ya del edificio. Simeón dispone todavía del Palacio de Vrana, en las afueras de Sofía, como fruto de un largo litigio. Los amplios terrenos fueron adquiridos por el zar Fernando I en 1898 y el edificio principal fue construido entre 1909 y 1914 con dinero estatal. Tras la caída del régimen comunista, fue devuelto a Simeón II por el Tribunal Constitucional en 1998, pero en diciembre de 2009 el Parlamento búlgaro votó a favor de inhabilitarle para disponer de tales bienes. En agosto de 2018, la jueza Petya Aleksieva del Juzgado de Sofía decretó la pérdida de la propiedad del palacio de Vrana de Simeón y su hermana María Luisa, pasando a titularidad estatal. Acudieron entonces al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, que terminó dándoles la razón en diciembre de 2022. La Corte Suprema de Casación no admitió un recurso contra la decisión de la Corte de Apelaciones de Sofía en la que, tanto Simeón de Bulgaria como su hermana María Luisa, son reconocidos como los propietarios legítimos del parque y el palacio de Vrana .