Durante los primeros fines de semana del año, la Quebrada de Macul se vio desbordada por una masiva afluencia de visitantes.
Multitudes de personas, tacos kilométricos solo para acceder al lugar y un parque completamente colapsado marcaron la jornada.
Durante los primeros fines de semana del año, la Quebrada de Macul se vio desbordada por una masiva afluencia de visitantes.
Multitudes de personas, tacos kilométricos solo para acceder al lugar y un parque completamente colapsado marcaron la jornada.