La ‘Operación Pícnic’, un caso aparentemente menor en el proceso de casos judiciales relacionados con la corrupción, fue el que dio la puntilla al partido en 2011. Después de un registro judicial en su sede, con presencia de medios de comunicación y que terminó con la incautación de material diverso, sus cuentas fueron embargadas y el partido se disolvió. Además se le impuso una fianza de responsabilidad política, algo inédito en un partido en Balears.