Las voces de una vida

Yo me hice definitivamente mayor cuando el doblaje de los dibujos animados de la tele dejó de ser en aquel entrañable español latino de antaño y de un día para otro Scooby Doo, los Picapiedra y el oso Yogui empezaron a hablar como cualquier vecino y no como aquellos lejanos pero entrañables compañeros de toda la vida que habían sido hasta entonces.