Durante décadas, volar ha sido sinónimo de progreso. La aviación ha acercado países, ha impulsado el comercio, ha hecho posibles los viajes que antes eran un privilegio y ha conectado territorios remotos con el resto del mundo. Hoy, cuando subimos a un avión, rara vez pensamos en la complejidad del sistema que lo hace posible ni en los desafíos que afronta para seguir funcionando en el futuro.Y, sin embargo, el futuro de la aviación se está decidiendo ahora.