«La noche ha sido tranquila», aseguraba uno de los técnicos que el día después del desalojo y sellado del conocido como 'Edificio de los Horrores' atendía al personal de la empresa de seguridad contratada para evitar futuras incursiones en el número 31 de la palmesana calle de Reyes Católicos. Un bloque que «desde 2006», según refiere un vecino, ha sido un foco de problemas, inseguridad e incivismo en la zona, donde los residentes respiran aliviados. Lo hacen después de que la Policía Local procediera, junto a representantes de la propiedad, a tomar el control del bloque. «Había coches buenos, caros; llevan buenos móviles y patinetes eléctricos...», explica uno de los representantes de la constructora.