La tradición gastronómica medieval que Mallorca celebra con cocas de sobrasada y fuego sanador

En apenas unos días, Mallorca revivirá una de sus festividades más arraigadas, cuyo origen se remonta a casi ocho siglos atrás. La celebración combina fervor religioso, gastronomía tradicional y una historia fascinante que conecta la España medieval con las costumbres actuales de la isla balear. La devoción mallorquina hacia Sant Antoni comenzó oficialmente en 1230, cuando el monarca Jaume I, tras la conquista de Madina Mayurqa —actual Palma—, cedió a la Orden Antoniana unas propiedades ubicadas en la que hoy conocemos como calle de Sant Miquel. En ese enclave estratégico, los religiosos establecieron su convento y hospital, convirtiéndose en referentes de la asistencia sanitaria medieval en la recién conquistada ciudad.