La unión del ajo y el aceite de oliva virgen extra se ha popularizado como un remedio tradicional que aporta amplias ventajas para la salud cardiovascular, inmunológica y digestiva. Diversos estudios recientes en 2025 confirman que esta combinación no solo mejora la calidad de vida, sino que se ha convertido en un aliado natural para prevenir ciertas enfermedades comunes. El ajo contiene compuestos activos como la alicina, responsable de su potente efecto antibacteriano, antiviral y antifúngico, mientras que el aceite de oliva es famoso por su contenido en grasas saludables y antioxidantes. Ambos ingredientes combinados potencian sus propiedades, generando un cóctel beneficioso para el organismo en general.