Sánchez maneja la política exterior sin dar explicaciones y lo mismo habla con Edmundo que con Delcy, no reconoció a Maduro ni tampoco felicitó a Corina, cambió de opinión abruptamente sobre el Sáhara y hoy se sigue postulando como contrapeso internacional contra el americano al tiempo que defiende y agradece las oscuras maniobras del oscuro Zapatero mientras guardan silencio atroz los liberados en Barajas. Utilizó Gaza cuando le convino, justificando las manifestaciones callejeras que se cargaron la Vuelta y hará todo para utilizar el espantoso momento internacional en beneficio propio, porque ha intuido que en las próximas elecciones que pretende no convocar hasta el 27, el rechazo a Trump puede ser un elemento que le favorezca, por mucho que la derecha aparezca con mayoría absoluta en todas las encuestas, que eso está por ver.