Recompensas climáticas

Si te portas bien, el Señor Jesucristo te premiará con todo tipo de recompensas. O eso era lo que nos prometían los curas de nuestra infancia. Ojalá fuera tan sencillo. La edad adulta nos alcanza cuando tomamos conciencia de que ocurre más bien todo lo contrario: portarnos bien no nos reporta por sí nada bueno. Pero por una vez, los curas tenían razón. Todo este rodeo —pido mil disculpas— es precisamente para constatar que portarnos bien en la lucha contra el cambio climático y su causa —el calentamiento global por la acumulación en la atmósfera de gases de efecto invernadero— nos ha traído innumerables e inesperados beneficios