Ordinalidad no viene de ordinariez, aunque lo parezca

Quien quiere comer aparte es porque quiere comer más José Bono — Ex presidente de Castilla La Mancha Si ustedes buscan en el diccionario de la RAE la palabra ordinalidad comprobarán que no existe. Y, sin embargo, el vocablo forma parte medular del nuevo modelo de financiación autonómica. Aunque lo parezca, la palabra no viene de ordinariez. Y, por lo visto, tiene su origen en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional Alemán en relación a un concepto técnico para designar el orden numérico de algo. En términos fiscales viene a indicar que si una comunidad autónoma aporta 10, pongamos por caso, no puede recibir 4. La cuestión es que el señor Junqueras llevaba la palabra ordinalidad en el bolsillo cuando se sentó con el presidente del Gobierno a diseñar el nuevo modelo de financiación autonómica. No sabemos en qué momento de descuido el líder de ERC le echó al presidente un terrón de ordinalidad en el café, pero lo cierto es que el señor Sánchez salió de la reunión con una frase antológica en la boca: “Es un acuerdo en el que nadie pierde y todo el mundo gana”. La biblia del señor Junqueras es sencilla como una alcaparra: “Si somos los terceros en aportar, tenemos que ser los terceros en recibir”. Más claro agua. Si aplicáramos esa regla de tres en Córdoba, el barrio del Brillante ataría los perros con longaniza y los niños de Cañero todavía se bañarían en un barreño de cinc. Admitamos que el de la financiación autonómica es un asunto complejo. De acuerdo. Y que no disponemos ni de un mísero máster en cálculo financiero. Pero todo indica que cuando la ordinalidad entra por la puerta, la solidaridad sale por la ventana. En el año 2017, en el fragor de las tensiones territoriales a causa del procès catalán, el señor Bono se sacó una frase de la manga que encaja hoy como anillo al dedo: “Quien quiere comer aparte es porque quiere comer más”. Y, queridos contribuyentes, no me digan que no.