Desde esta última década, Málaga y su horizonte están abismados en una trascendente controversia debido a proyectos tan paradójicos y desacertados como es la desesperante propuesta de la Torre del Puerto. Esta milenaria infraestructura marítima, espacio simbólico de la bahía y paraje de enlace del comercio, el turismo y la cultura – después de haber sido felizmente recuperado para la capital- está, de nuevo, en todos los mentideros y foros malagueños a causa del conjunto escultórico monumental que la Autoridad Portuaria quiere instalar en la entrada del mismo, plaza de la Marina. Todo ello me hace considerar, una vez más, entorno al valor cultural del paisaje urbano.