Cuando la alcaldesa de Irún llamó a su puerta el 27 de julio de 2025, Juan Cobos Sánchez acababa de alcanzar una edad reservada a una minoría casi invisible: 110 años. Nacido en la localidad cacereña de Jerte, llevaba alrededor de siete décadas viviendo en Euskadi y celebró aquel cumpleaños rodeado de familiares y amigos. Menos de seis meses después, el 10 de enero, la ciudad guipuzcoana despedía al que muchos conocían como el 'aitona de Irun'. Con su fallecimiento no solo se cerraba una biografía excepcional; también se reabría una conversación de fondo sobre la longevidad, sus causas y sus implicaciones en Extremadura y en el conjunto del país.