La inteligencia artificial no funciona sola: la energía que hay detrás de los algoritmos

Durante años, la inteligencia artificial (IA) se ha presentado como algo casi intangible: algoritmos, modelos, nubes, datos. Pero, como te contábamos ayer, 2026 está dejando claro que también tiene una cara muy física. Consume energía, ocupa espacio y depende de infraestructuras reales. Meta apuesta por alimentar sus centros de datos con energía nuclear En este contexto, el último movimiento de la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, Meta, de apostar por proyectos de energía nuclear para alimentar sus centros de datos, no es solo una decisión empresarial: es una señal de hacia dónde se mueve la tecnología global. El objetivo es asegurar energía suficiente, constante y con bajas emisiones para la IA Energía garantizada Meta ha anunciado el viernes, acuerdos a largo plazo con varias compañías energéticas estadounidenses para garantizar suministro eléctrico estable a sus centros de datos de IA. Entre ellas están Vistra, Oklo y TerraPower, esta última fundada por Bill Gates. El objetivo es claro: asegurar energía suficiente, constante y con bajas emisiones para sostener el crecimiento acelerado de la IA durante las próximas décadas. Poniendo a prueba el sistema energético Los grandes modelos de IA requieren una cantidad de electricidad que hasta hace poco no conocíamos. Entrenar un solo modelo avanzado implica semanas de funcionamiento continuo de miles de servidores. A eso se suma el uso diario: búsquedas, asistentes virtuales, generación de imágenes, vídeo o realidad aumentada. Meta considera que las energías renovables son parte de la solución, pero no siempre garantizan estabilidad las 24 horas del día. La energía nuclear, en cambio, ofrece producción constante y previsible. Para una empresa como esta, que planifica infraestructuras a 20 o 30 años vista, esa estabilidad pesa más que cualquier otra cosa. Lo relevante para ella no es solo la tecnología, sino lo que hay detrás; la IA ya no puede crecer sin pensar seriamente en cómo se alimenta. Un movimiento con eco fuera de Estados Unidos Aunque los proyectos anunciados se desarrollan en territorio estadounidense, la decisión de Meta tiene un efecto que va más allá. Europa observa con atención este tipo de movimientos porque se enfrentan a un dilema similar: cómo sostener la digitalización, la expansión de la IA y los centros de datos sin desbordar las redes eléctricas ni comprometer los objetivos climáticos. En Europa, el debate sobre la energía nuclear ha vuelto a la mesa en los últimos años. Francia la defiende como pilar estratégico; otros países mantienen posiciones más restrictivas. España, por su parte, avanza en un calendario de cierre progresivo de las centrales nucleares, al mismo tiempo que apuesta por renovables, interconexiones y sistemas de almacenamiento. La pregunta que empieza a surgir, aunque no se diga en voz alta, es si ese modelo será suficiente cuando el uso de la IA se multiplique como prevén las grandes tecnológicas. Centros de datos, territorio y consumo real España se ha convertido en un territorio atractivo para centros de datos gracias a su conectividad, posición geográfica y capacidad de crecimiento. Pero estos proyectos consumen grandes cantidades...