Una familia de Palau-saverdera (Alt Empordà) ha intentado recuperar unos terrenos heredados de su bisabuelo y se ha encontrado con una desagradable sorpresa: son un vertedero ilegal lleno de residuos. Esperança Corcoll y su nieto, Joan Sàlvia, tenían la intención de plantar unos 200 olivos en la finca, ubicada en el parque natural de los Aiguamolls de l'Empordà, pero descubrieron que lo que parecía un montículo de tierra era, en realidad, una montaña de basura. "Es de una tristeza increíble, solo hay porquería por todas partes, es frustrante", admite Corcoll. El hallazgo de la escritura de los terrenos, de 5.000 metros cuadrados y fechada en 1958, se produjo por casualidad durante la pandemia, cuando Joan Sàlvia encontró el documento en una caja de zapatos en casa de sus abuelos. Tras confirmar que la propiedad seguía a nombre de su bisabuelo, iniciaron los trámites para registrarla a nombre de Esperança. Al visitar la finca, les extrañó ver un cerro en un terreno que, según recordaban, era completamente plano. Contrataron una empresa para nivelar el terreno y fue entonces cuando afloraron todo tipo de desechos: botellas, envoltorios, inodoros, piezas de coches y tuberías. Al hablar con los vecinos, descubrieron la historia del lugar: entre los años 60 y 2000, funcionó como un vertedero ilegal. "Hay muchas toneladas de basura", recalca Sàlvia, quien denuncia que "llegaron a poner una valla y una báscula para camiones, y cobraban por dejar que la gente tirara lo que quisiera, sin ningún permiso de los propietarios. Se lucraron de manera ilegal". Popularmente, los vecinos conocían el espacio como 'El Corte Inglés', "porque allí podías encontrar de todo", según recuerdan algunos. El propio alcalde, Miquel Serra, rememora que en su infancia era una zona de paso con las bicicletas y que "según tengo entendido, allí se vertían escombros de las urbanizaciones que en aquellas épocas estaban creciendo, como la de Santa Margarida". Para la familia, el valor del terreno, que había albergado olivos y viñas durante generaciones, es más sentimental que económico. "Ahora todo está lleno de basura y no podemos darle ningún tipo de uso", lamentan. Critican además la falta de control por parte de las administraciones, que no supervisaron los vertidos que se realizaron durante décadas en un espacio protegido por el parque natural de los Aiguamolls desde 1983. Desde el Ayuntamiento de Palau-saverdera, el alcalde Miquel Serra afirma que no les consta oficialmente ningún vertedero en la zona. "Estamos hablando de los años 70 y 80, no había registros electrónicos", señala, aunque se ha comprometido a revisar los archivos municipales. La legislación actual obligaría al consistorio a requerir al propietario la limpieza del terreno. No obstante, al tratarse de una situación heredada, Serra asegura que se puede buscar alguna fórmula para solucionarlo. El alcalde ha recordado un caso similar en el municipio, donde el propietario de una finca privada con un antiguo vertedero la cedió al consistorio. A cambio, el Ayuntamiento la limpió y la reconvirtió en un proyecto para mejorar el hábitat del cernícalo primilla. "Una administración no puede limpiar un terreno de un privado, solo puede hacerlo si es municipal o si se cede al Ayuntamiento", ha puntualizado el alcalde.