Antes de que el azúcar se instalara de forma generalizada en las despensas andaluzas y mucho antes de que los postres se entendieran como hoy en día, el membrillo ya ocupaba un lugar destacado en las mesas del sur de España. En Puente Genil , este fruto encontró el terreno y el clima necesarios para transformarse en una elaboración que acabaría definiendo la identidad gastronómica del municipio con su ya conocida carne de membrillo. Desde entonces, y con más de siglo y medio de historia, la empresa El Quijote ha sido una de las grandes responsables de preservar y proyectar esta tradición. Puente Genil es conocida desde hace generaciones como la capital del membrillo . No se trata de una denominación reciente ni simbólica, sino del reflejo de una realidad agrícola consolidada durante siglos. El cultivo del membrillero ha formado parte del paisaje productivo de la zona durante décadas, favorecido por las condiciones del valle del Genil y por un saber hacer transmitido de padres a hijos en la localidad. Gracias a todo ello, la carne de membrillo terminó convirtiéndose en lo que hoy conocemos. Una elaboración densa, firme y aromática, pensada para conservar el fruto durante largos periodos. Mediante una cocción prolongada, el membrillo concentraba su sabor y adquiere una textura compacta que permite almacenarlo sin perder cualidades, convirtiéndose en un alimento habitual mucho antes de la expansión del azúcar refinado . Durante siglos, el membrillo fue una de las principales bases de las elaboraciones dulces en Andalucía. Su pulpa, rica en sustancias naturales que gelifican al cocinarse, permitía obtener consistencia y dulzor sin necesidad de otros ingredientes. Esta capacidad para transformarse lentamente al fuego hizo del membrillo un producto clave en la cocina tradicional y contribuyó a que su elaboración se perfeccionara en enclaves productores como Puente Genil. Esta práctica acabó marcando la identidad gastronómica del municipio, donde el membrillo pasó de ser un fruto de temporada a un elemento profundamente ligado a su economía, su paisaje agrícola y su memoria colectiva. En ese contexto nace El Quijote, una empresa familiar fundada en 1840 que ha hecho del membrillo su seña de identidad. Con más de 180 años de trayectoria , la firma se ha consolidado como uno de los grandes referentes en la elaboración de carne de membrillo , manteniendo una relación directa con el cultivo local y apostando por la calidad del fruto como punto de partida. La empresa trabaja principalmente con variedades como el membrillo común o el gigante, procedentes de sus propias plantaciones y campos cercanos. A partir de ahí, en su fábrica elaboran diferentes formatos, como membrillo natural, crema de membrillo o piezas de primera calidad, pensados tanto para el consumo doméstico como para el sector hostelero. No en vano, producen más de 10.000 toneladas al año. El peso del membrillo en Puente Genil se celebra cada año con la Feria del Membrillo, que tiene lugar en el mes de octubre. Este encuentro pone en valor el cultivo, la elaboración artesanal y la importancia social y económica del fruto, reuniendo a productores, vecinos y visitantes en torno a uno de los símbolos gastronómicos del municipio. Durante esos días, el membrillo vuelve a ocupar el centro de la escena, recordando su papel histórico y reforzando su condición de patrimonio gastronómico vivo. Lejos de quedarse anclado en el recetario tradicional, el dulce de membrillo ha encontrado un nuevo recorrido en la restauración contemporánea. Cada vez son más los cocineros cordobeses que lo incorporan a sus cartas, reinterpretándolo desde una mirada actual. En Casa Pepe de la Judería , el producto aparece en su postre de flan de queso con helado de membrillo , donde aporta frescura y contraste. En El Astronauta , forma parte de su conocida mazamorra , una crema fría de almendras acompañada de ahumados y membrillo. Una línea similar sigue Bodegas Trasmallo , que presenta una mazamorra de almendra con anguila ahumada y crema de membrillo . Por su parte, Bodegas Mezquita recurre explícitamente al membrillo de Puente Genil en su s elección de quesos cordobeses 'Los Balanchares' con membrillo , disponible en media ración y ración completa. Además, el producto también aparece en su ensalada de quesos 'Los Balanchares' con peras al Amontillado y membrillo , reforzando su papel como acompañamiento natural del queso. Así, el membrillo de Puente Genil continúa su recorrido desde el campo hasta la mesa, sostenido por una tradición agrícola sólida, por empresas históricas como El Quijote y por una gastronomía que ha sabido reinterpretarlo sin desvirtuarlo. Un dulce nacido de la necesidad de conservar la fruta, que hoy se reivindica como uno de los grandes productos identitarios de la cocina cordobesa.