Lo del Athletic Club ayer se puede ver como lo del vaso medio lleno, medio vacío. Si el partido, además de para seguir vivos en la Copa del Rey, se planteaba para despejar las dudas por el juego y el estado de forma de algunos de los primeros espadas de los rojiblancos, el análisis no es malo, es peor. Y es que los de Valverde tuvieron que igualar la superioridad de la Cultural Leonesa en la primera parte en el marcador, encajando tres goles, y el juego de los zurigorris en el Reino de León no fue para lanzar cohetes. Pero por otra parte, Nico Williams cada vez ofrece mejores sensaciones, Guruzeta firmó dos goles y el equipo sobrevivió gran parte de la segunda parte, y la prórroga, con solo 10 jugadores, por la expulsión de Aitor Paredes. Gracias, por cierto, a un nuevo gol salvador de Unai Gómez desde los once metros. La Cultural Leonesa golpeó primero y lo hizo con fuerza: Iván Calero anotó dos goles a la contra en la primera parte (minutos 16 y 27), y Rubén Sobrino transformó un penalti para poner el 3-2 antes del descanso. Sin embargo, el Athletic respondió con un entonado Guruzeta, que empató en dos ocasiones (26' y 38'), y Oihan Sancet igualó la contienda desde el punto de penalti en el descuento (45'+3'), tras una gran jugada de Nico Williams, que forzó la pena máxima. La segunda parte trajo el golpe más duro: una absurda expulsión de Aitor Paredes en el minuto 56 dejó al Athletic con diez jugadores. A partir de ahí tocó sufrir y remar contracorriente. Los bilbaínos resistieron con uñas y dientes, generando peligro con un Nico Williams incisivo y que no dejó de ofrecerse. La prórroga fue vibrante. En el 94', un gol de Yayo fue anulado por el VAR, manteniendo viva la intriga. Poco después, Unai Gómez estrelló un balón en el palo tras una gran jugada colectiva, pero la insistencia dio su fruto: Nico Williams volvió a forzar un penalti decisivo y que Unai Gómez transformó con frialdad para firmar el 3-4 definitivo. El Athletic, un año más, y van unos cuantos, estará en los cuartos de final de la Copa.