Europa se queda sin portero: la dura advertencia sobre el acuerdo con Mercosur que amenaza al campo

Después de casi 26 años de negociaciones, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ya es una realidad, pero su firma desata más sombras que luces para el sector primario. El agrarista Fran Aísa ha lanzado una dura advertencia sobre las consecuencias de un tratado que, en su opinión, se ha firmado en el peor momento para el campo europeo, asolado por enfermedades como la gripe aviar, la dermatosis nodular o la lengua azul. Aísa sostiene que el pacto con el bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay esconde una competencia desleal que perjudicará gravemente a los productores locales. Para ilustrar la situación, Aísa recurre a un símil futbolístico: “Es como si en un partido once contra once, de pronto a uno le quitan el portero. Pues a Europa le han quitado el portero. Y nos van a meter goles por todos los lados”. Con esta metáfora, critica un acuerdo que, si bien abre un mercado de 780 millones de personas que supone el 20 % del PIB mundial, lo hace bajo condiciones de juego totalmente desequilibradas. El gran beneficiado, según el analista, será la industria europea, que podrá vender sus productos y servicios, pero el gran perdedor será “el pequeño ganadero y agricultor europeo”. El problema de fondo es la brecha en las normativas. Aísa denuncia que mientras Europa se autoimpone una estricta legislación laboral, medioambiental, sanitaria y de seguridad, ahora va a “importar alimentos que están tratados con sustancias prohibidas en Europa desde el siglo anterior”. Se refiere a productos como la carne hormonada o vegetales tratados con pesticidas y fungicidas vetados en la UE desde hace más de 30 años. La exigencia de las “cláusulas espejo”, que buscaban que los productos importados cumplieran las mismas condiciones de producción que los europeos, ha sido ignorada, dejando al sector “a los pies de los caballos”. Aísa valora la actitud de España como “muy suave y muy light”, considerando que el sector primario nacional lleva tiempo desprotegido, no solo frente a Mercosur, sino también ante acuerdos previos con Marruecos o los países del Pacífico. Recuerda que países como Francia, Polonia, Irlanda y Austria se opusieron frontalmente al tratado, mientras otros como Alemania lo impulsaron para favorecer a su industria del automóvil. El analista también señala las contradicciones dentro del propio sector, con organizaciones agrarias españolas que “en Bruselas digan una cosa, algunas lleven la cabeza de las manifestaciones y lleguen aquí en España y digan otra, y apoyen el tratado”. Además, califica de insuficiente el intento de la presidenta Ursula von der Leyen de calmar al sector adelantando 45.000 millones de euros en ayudas. Según Aísa, no es dinero nuevo, sino un adelanto de fondos previstos para 2035 a un “fondo que se prevé de crisis”, lo que interpreta como un reconocimiento implícito del daño que se va a causar. En última instancia, Aísa asegura que “al consumidor lo han engañado”, ya que la entrada de estos productos de menor calidad es un reflejo de la pérdida de poder adquisitivo de la clase media. Por ello, insiste en la importancia de leer las etiquetas: “Yo a poca gente veo en los supermercados leyendo las etiquetas”. Advierte que la economía global la mueven las empresas farmacéuticas y armamentísticas, y que las primeras también tienen un rol crucial en el sector alimentario, controlando semillas modificadas genéticamente y los tratamientos asociados. Finalmente, critica la hipocresía medioambiental de Europa. Mientras aquí se imponen altas exigencias, el acuerdo fomenta un modelo que “ha desforestado el Amazonas y siguen en ello, por mucho que hagan publicidad, para aumentar la producción ganadera y la producción de soja, y nosotros les vamos a comprar esos productos”. Reitera que los estándares de los productos que llegarán de Mercosur, o incluso de Ucrania y Rusia, “ni de lejos, por mucho que nos digan, van a cumplir los estándares que tenemos en Europa”.