Desvelan qué es el 'coraje moral', la clave que enseña a los alumnos a defender a las víctimas de acoso escolar

El acoso escolar sigue siendo un reto persistente en las aulas que la comunidad investigadora no cesa de analizar. Un reciente estudio de la Universidad de Córdoba (UCO), cuya autora principal es Paula García, pone el foco sobre una variable decisiva: el coraje moral. Esta investigación explora por qué los estudiantes que presencian estas situaciones deciden intervenir y, sobre todo, cómo lo hacen. Según explica la investigadora, el coraje moral es un "mecanismo cognitivo moral que influye en la toma de decisiones de los espectadores ante situaciones de acoso". No se trata de un simple impulso, sino de una acción deliberada que lleva a los alumnos a intervenir cuando perciben un fenómeno que consideran inmoral, como es el bullying. El estudio analiza el rol fundamental que juegan los compañeros que observan la situación, quienes pueden actuar de forma pasiva, reforzar al agresor o defender a la víctima. Este trabajo desmitifica la idea de que cualquier tipo de defensa es positiva. Los investigadores distinguen entre una defensa directa, que puede ser prosocial (asertiva) o agresiva (centrada en la confrontación), y una defensa indirecta, que incluye acciones como "consolar a la víctima y en reportar a la autoridad", ya sean familiares o profesores. El estudio demuestra que el coraje moral activa principalmente la defensa prosocial, relegando la agresividad a un segundo plano. La investigación revela diferencias significativas según la etapa educativa y el género. El alumnado de Educación Primaria parece activar en mayor medida el coraje moral que los de Secundaria. "Sorprendentemente, parece ser que los chicos activan en mayor medida esta defensa, tanto el consuelo como la defensa agresiva", señala García. Esta diferencia se atribuye a factores de socialización: "A las chicas se les educa más en ese cuidado, mientras que a los chicos se les educa más en esa confrontación directa". Sin embargo, estas diferencias de género se diluyen en la etapa de Secundaria. La propia maduración del alumnado provoca que todos sopesen más los riesgos de intervenir, por lo que necesitan activar aún más su coraje moral para decidirse a actuar. Esto demuestra que la forma de afrontar el acoso no es estática, sino que evoluciona con el desarrollo de los estudiantes. Finalmente, el estudio confirma que el coraje moral se puede entrenar. Un proyecto piloto en centros de Córdoba, basado en dilemas morales y juicios críticos, demostró que tras un mes de intervención los alumnos "tomaban mayor conciencia" y el clima del aula se orientaba hacia una defensa mucho más prosocial. Como concluye Paula García, es fundamental transmitir que la actuación de los espectadores es decisiva para frenar el acoso: "Tenemos que ser más conscientes de el papel tan poderoso que tenemos para para frenar la situación".