La ambiciosa remodelación del Paseo Marítimo de Palma ha traído consigo una consecuencia devastadora para la vida social y económica de la zona: la desaparición de más de 1.000 plazas de aparcamiento. Esta situación, que afecta a vecinos, trabajadores y clientes, ha puesto en jaque a los negocios locales. La Asociación de Empresarios del Paseo Marítimo (ACOIPAM), que representa a más de 70 empresas, ya advirtió sobre este problema antes del inicio de las obras. Su vicepresidente, Marcos Ferragut, resume la situación de forma contundente: "Sin parking, estimados señores, no hay negocio". Desde la asociación de empresarios observan con "incredulidad" cómo todos los grandes proyectos que se están desarrollando en la ciudad sí contemplan aparcamientos. Proyectos impulsados tanto por la Autoridad Portuaria como por el Ayuntamiento, como el del Moll Vell, el futuro Museo Marítimo de Palma, la renovación del Club Náutico, la reforma del edificio de GESA (con 300-400 plazas) o el nuevo recinto ferial en Son Ferriol (con 700 plazas), incluyen parkings subterráneos, mientras que el Paseo Marítimo ha sido excluido de esta planificación. Para los empresarios, los tres años de obras han sido como una "pandemia bis", sucediendo a un periodo en el que muchos negocios estuvieron cerrados casi un año y medio. Ferragut lamenta que, a diferencia de otras grandes obras en España, aquí no han existido ayudas para los afectados. "Tendremos un paseo marítimo muy bonito, pero totalmente decaído", afirma, invitando a comprobar la falta de vida en la zona a cualquier hora del día. Muchos locales, que ya venían "muy tocados" de la pandemia, se encuentran ahora en riesgo de cierre. El malestar empresarial se ha incrementado recientemente tras el aparente cambio de opinión del presidente de la Autoridad Portuaria, Javier Zanz. Según Ferragut, Zanz inicialmente reconoció que "sin parking no hay negocio" y se comprometió a explorar soluciones, pero ahora "no ve un parking soterrado en el Paseo Marítimo". Este viraje ha generado una profunda preocupación entre los empresarios, que se preguntan públicamente por el motivo de esta decisión. Pese a todo, los empresarios no se rinden y ponen soluciones sobre la mesa. Por un lado, recuerdan que el plan de movilidad de 2022 evidenciaba un déficit de 15.000 plazas de parking en Palma y que el actual equipo de gobierno prometió crear 8.000 plazas subterráneas. "Lo único que pedimos es que al Paseo Marítimo no lo dejen de banda", reclama Ferragut, instando a que se les incluya en dicho plan, independientemente de qué administración lo financie. Como medida inmediata, proponen la construcción de un parking en rotación de 300 o 400 plazas, que consideran que "mitigaría bastante el problema". Además, sugieren que las 68 plazas del aparcamiento del gimnasio público de Saigo Dolsa, construido con dinero público, entren también en rotación abierta para todos los ciudadanos y no se restrinjan únicamente a los usuarios del centro deportivo.