Por primera vez en los últimos cinco años, coincidiendo con el periodo posterior a la pandemia, la Comunidad Valenciana ha registrado un descenso en el número de personas que precisaron tratamiento por depresión. Según los últimos datos, la cifra ha bajado un 1,5%, un dato que, aunque modesto, es celebrado por los expertos como un importante cambio de tendencia. Este tema ha sido analizado en el programa 'Mediodía Cope Más Valencia' con Carles Villeta, donde se han explorado las claves de esta mejora. Una de las claves de esta nueva realidad es el aumento de la concienciación social sobre la salud mental. Gracia Vinagre, psicóloga de la Federación de Salud Mental de la Comunidad Valenciana, ha explicado que ahora "hay más información sobre lo que es la depresión, tenemos un poco más claro también cuáles son las señales y cuáles son los síntomas". Esta mayor visibilidad, impulsada a raíz de la pandemia, ha ayudado a romper el tabú y ha fomentado que las personas pidan ayuda profesional antes, mejorando así el pronóstico. La experta también ha advertido sobre cómo el entorno debe afrontar estos casos. Intentar animar a una persona con depresión con frases como "anímate" o "sal de casa" puede ser contraproducente. Según Vinagre, la persona "lo recibe como un mensaje de 'jolín, yo no puedo hacerlo', y es como le presiona todavía más", generando un sentimiento de culpa que agrava los síntomas. La clave, insiste, es "acompañar y comprender, no juzgar", respetando siempre los tiempos de recuperación de cada uno. Es fundamental distinguir la tristeza, una emoción natural, de la depresión, un trastorno con múltiples síntomas que se prolongan en el tiempo. Vinagre ha señalado que las alarmas deben saltar "cuando realmente tengamos la sensación de que algo ha cambiado en nosotros, de que no podemos afrontar las cosas como las afrontábamos antes". Además de un estado de ánimo bajo, pueden aparecer problemas con el sueño o la alimentación, una incapacidad para disfrutar y un agotamiento constante. Como ha sentenciado la psicóloga, "la persona no elige estar depresiva". Por su parte, el Director General de Salud Mental y Adicciones, Bartolomé Pérez, ha calificado la reducción de casos como un punto de inflexión fundamental. Ha recordado que la tendencia anterior era de un "7% de incremento año tras año", por lo que este descenso del 1,5% es especialmente significativo. Pérez lo atribuye a varios factores, destacando una atención primaria cada vez más potente y resolutiva que filtra los casos menos graves. El factor más decisivo, según el director general, ha sido el refuerzo de los recursos públicos. "Si se ha incrementado un 60% la plantilla, es de suponer que la calidad tiene que mejorar", ha afirmado. Este aumento de personal permite que el sistema sanitario pueda "actuar en las primeras fases, debe ser rápido, debe tener demora corta". Pérez ha insistido en la importancia de que la sociedad normalice los problemas de salud mental y se atreva a pedir ayuda. Pérez también ha puesto en valor el plan de choque implementado tras la DANA para evitar el estrés postraumático en las poblaciones afectadas. Gracias a la "rapidísima intervención de los profesionales", la transición de estrés agudo a postraumático, que a menudo deriva en depresión, ha sido "milagrosamente inferior" a lo esperado. Finalmente, ha reafirmado el compromiso de su gobierno de seguir invirtiendo para poner a la Comunidad Valenciana "a la cabeza de España" en materia de salud mental, y ha concluido con un mensaje claro: "Esto no es una debilidad, es una enfermedad como cualquier otra".