Las cuatro colosales esculturas del artista Ginés Serrán finalmente estarán expuestas durante seis meses en la entrada principal del puerto de Málaga. Esta decisión, adoptada tras conversaciones entre la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Málaga, supone un cambio respecto al plan inicial de una exposición por tiempo indefinido y responde a la controversia generada por diversas instituciones culturales de la ciudad. El presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Rubio, ha explicado que la limitación temporal es una solución consensuada con el consistorio para calmar la polémica. El objetivo, según Rubio, es dar a los malagueños "la oportunidad de contemplar por sí mismos estas culturas y se formen su propio criterio sin que nadie les diga lo que tienen o tienen que dejar de pensar". Pasado ese periodo, se buscará una nueva ubicación "conjuntamente y compartidamente". Rubio ha lamentado que la crítica de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo llegara cuando los pedestales ya estaban casi terminados, a pesar de que el proyecto se conocía desde hace dos años. "Si en esos dos años hubiésemos recibido algún informe de especialistas diciendo que no era la ubicación adecuada o que no eran figuras adecuadas, lo hubiésemos tenido en cuenta, por supuesto", ha señalado. El presidente del Puerto de Málaga ha defendido la trayectoria del escultor, afeando la calificación de "currículum extraño" emitida por la academia. Rubio ha destacado el reconocimiento internacional de Serrán, con obras en más de 60 ciudades, y ha lanzado un dardo a sus críticos: "Lo que no cabe duda es que ha conseguido exponer en el Guggenheim, no creo que ninguno de los académicos que le critican haya conseguido ese hito, jamás. Merece un respeto". Por su parte, el escultor Ginés Serrán ve en los seis meses de exposición una oportunidad para que sea el público quien valore su trabajo y la ubicación. El artista considera toda la situación como un ataque personal y ha cargado duramente contra la presidenta de la Academia de San Telmo, Rosario Camacho, por una "infame polémica" que considera "basada en muy poca profesionalidad". Serrán acusa a Camacho de haberse "saltado a la torera" las cláusulas de la academia sin consultar a otros miembros, algunos de los cuales, según él, le han mostrado su disconformidad. Califica la controversia como "un ataque a mi honor como artista y a mi dignidad humana", y se pregunta: "¿Cómo estos señores se pueden reunir para, de manera inquisitorial, sentenciar a un artista que lo ha hecho de corazón?" Lejos de aceptar la solución temporal, un conjunto de instituciones, incluyendo la Academia de San Telmo, la Academia Malagueña de las Ciencias, el Ateneo de Málaga y la Sociedad Económica de Amigos del País, han reafirmado en una declaración institucional conjunta su rechazo a la instalación. Estos colectivos exigen la "paralización inmediata" del proyecto, al considerar que ni siquiera un plazo de seis meses es aceptable. La presidenta de San Telmo, Rosario Camacho, ha justificado la petición en "motivos históricos y de patrimonio", argumentando que el punto de instalación es muy significativo. Sobre la polémica calificación al artista, ha aclarado que el término "extraño" para su currículum no se usó "en sentido despectivo", sino por su paso de la antropología al arte.