Colombia no podrá mejorar sus aprendizajes si no mejora radicalmente las condiciones de lectura recreativa de niños, niñas y adolescentes. Y no es solo un asunto de acceso sino toda la infraestructura social y cultural necesaria para ser un país que valore realmente la lectura y la incentive desde la primera infancia. Debemos tener presente que, cuando la lectura por gusto escasea en los hogares, los niños quedan a merced de iniciativas oficiales valiosas pero insuficientes o de un sistema escolar condenado a la tarea imposible de compensar desigualdades originadas mucho antes de entrar a clase. Me pregunto qué pasaría con el aprendizaje si cada niño de Colombia tuviera acceso a una biblioteca y de vez en cuando viera a un adulto leyendo en casa. The post Una infancia que lee es un país que aprende appeared first on La Silla Vacía .