La microgravedad no solo te quita peso, también te mueve el cerebro. Nuevos estudios muestran cómo el espacio deforma funciones básicas

Viajar al espacio no solo cambia el cuerpo por fuera. Resonancias magnéticas revelan que la microgravedad desplaza y comprime zonas del cerebro ligadas al movimiento y el equilibrio. Al volver a la Tierra, tareas tan simples como caminar o sentarse dejan de ser automáticas. El cerebro también paga el viaje.