El verano de 2024, y después de una temporada histórica, el Girona pagó 18 millones de euros por un joven jugador de solo 20 años: Yáser Esnéider Asprilla Martínez. El futbolista colombiano se convirtió en el fichaje más caro de la historia del conjunto catalán. Era una apuesta de futuro en base a lo que el cafetero había demostrado con el Watford: velocidad, calidad técnica y un juego determinante en la zona de ataque (el conjunto inglés se guardó un tanto por ciento de una futura venta). El fichaje de Asprilla llegó como gran apuesta para el debut en la Liga de Campeones y con la sombra (alargada) de Savinho que venía de hacer una temporada espectacular en el Girona con 11 goles y 10 asistencias. Fue un fichaje de riesgo. Desde el inicio Asprilla ha tenido que convivir con la presión del alto precio que se pagó por él, de debutar muy joven en competición europea y tener – en parte – que suplir a un jugador como Sávio Moreira de Oliveira. Además arrastra el peso de la camiseta; Asprilla luce el '10' del Girona, un dorsal emblemático y a la altura de grandes figuras del fútbol mundial. Puskas, Pelé, Maradona, Platini, Figo, Messi... La lista es muy larga. El propio Míchel Sánchez se refirió a esto: "Es un gran futbolista y seguramente se lo merecerá, pero darle el 10 a un jugador que ha costado mucho y sobre el que hay muchas expectativas es un error". Para redondear la historia, Asprilla ocupa plaza de extracomunitario, junto a Jhon Solís y Vítor Reis. Esa situación todavía compromete más el futuro del colombiano (sobre todo cuando el Girona tiene por inscribir al diablito Echeverri que lleva semanas entrenando con el equipo). Esta es la segunda temporada de Yáser Asprilla en el Girona. La primera, la 2024-2025, jugó 34 partidos y marcó 3 goles. Llegó con unas expectativas muy altas y fue un quiero y no puedo. La sensación ahora mismo es que se han acabado las oportunidades de Asprilla en el Girona para demostrar el porqué de su fichaje. El conjunto catalán no cerrará la puerta a una buena oferta por el jugador colombiano y considerará la salida siempre que pueda recuperar parte de la inversión realizada o reciba un buen incentivo económico. Por parte del futbolista existe el interés en revalorizarse pensando, entre otras cosas, en el Mundial de selecciones del próximo verano.