Algunos de estos gadgets, la verdad, resultan inútiles desde el principio, mientras que otros tienen una vida muy corta, que dura justo hasta que alguna app incluye gratis la función por la que antes pagábamos comprando el dispositivo. Quien no haya picado alguna vez, que levante la mano. Pero hay excepciones. Y la que vamos a ver hoy es de las más extraordinarias. Es una grabadora con IA . Sí, es verdad, el mercado está lleno de ellas, no hay más que echar un vistazo en internet, pero podemos asegurar que esta es 'diferente'. Para empezar, tiene un diseño realmente elegante y el tamaño de una tarjeta de crédito . Es capaz de grabar cualquier conversación hasta a 5 metros de distancia, de resumir el contenido por escrito, de destacar los puntos importantes (ya sea una clase, una reunión o una junta de vecinos), de identificar a los participantes uno por uno, de grabar tanto en vivo como por teléfono, de aceptar casi cualquier tipo de archivo de audio que tengamos y trabajar sobre él... En pocas palabras, un dispositivo que aporta auténtico valor al usuario final. Su nombre: Plaud Note Pro . En ABC lo hemos probado a fondo durante las últimas dos semanas. Lo hemos llevado en la cartera (literalmente), lo hemos pegado a la parte trasera del móvil para grabar llamadas y lo hemos dejado sobre la mesa en reuniones caóticas. Y la conclusión es clara: estamos ante una herramienta que, por primera vez en mucho tiempo, justifica su existencia física frente a una simple aplicación de móvil. Por supuesto, tiene algún 'pero', aunque no en lo que se refiere al hardware o software, sino más bien en cuanto a su modelo de negocio. Lo primero que choca al sacar el Plaud Note Pro de su caja es que las fotos engañan. No hacen justicia a lo ridículamente fino que es . Con un grosor de apenas 3 milímetros y el tamaño exacto de una tarjeta de crédito, cuesta trabajo creer que 'ahí dentro' haya una batería para 30 horas, 64 GB de almacenamiento y cuatro micrófonos que graban con calidad de estudio. El acabado es de aluminio cepillado, con un tacto premium que grita calidad. No es un juguete de plástico; y en la mano se siente como una herramienta de trabajo absolutamente seria. El dispositivo incorpora una pequeña pantalla OLED y un botón físico multifunción. No es una pantalla para ver vídeos, ni falta que hace; es un panel informativo minimalista y en color (protegido por Gorilla Glass) que nos dice lo esencial: si está grabando, cuánta batería queda y qué modo de audio está activo. Con un brillo de 600 nits, la pantalla es perfectamente visible incluso bajo la luz directa del sol, algo que agradecimos al hacer pruebas en exteriores. Sin embargo, el diseño incluye una decisión polémica: la carga. No busquen un puerto USB-C, porque no lo hay. Plaud ha optado por un sistema de carga magnética propietario. Es decir, que sin el cable, estás perdido. Es el precio a pagar por una delgadez extrema, pero en un mundo que tiende a la unificación de cargadores, esto es un paso atrás que obliga al usuario a ser extremadamente cuidadoso con los accesorios. El dispositivo cuenta con un único botón físico multifunción. Sirve para encender y grabar, pero su función estrella es el 'Press to highlight' (presionar para resaltar). Y funciona así: si durante una grabación escuchamos algo esencial (una cifra, una fecha, un dato clave) pulsamos el botón. Lo cual envía una señal al sistema para indicarle que se está diciendo algo que consideramos importante. Y eso es algo que marca la diferencia. De hecho, mientras que otras IAs tienden a 'inventar' importancia donde no la hay, o resumen obviedades ignorando el dato clave, el Plaud Note Pro, guiado por estas pulsaciones, estructura los resúmenes de nuestras reuniones dando prioridad absoluta a los momentos que marcamos. Es una forma inteligente de mantener al humano al volante mientras la máquina hace el trabajo sucio. Sencillamente genial. Los escenarios de uso del nuevo dispositivo son muy variados. En ABC lo probamos en tres entornos diferentes, para comprobar si realmente vale los 189 euros que cuesta en Amazon (suscripciones aparte, pero de eso hablaremos luego). Lo primero fue ponerlo en marcha en una reunión entre amigos para planificar un viaje, pero igual habría podido ser una reunión de trabajo en la oficina. Gracias a sus cuatro micrófonos MEMS con tecnología de formación de haces ('beamforming'), el dispositivo promete captar audio con calidad de estudio hasta a 5 metros de distancia. Y hay que admitir que el resultado fue sorprendentemente bueno. De hecho, y a pesar del ruido de fondo (un calefactor, una conversación aparte de dos de los asistentes, el tecleo de un portátil cercano...), la transcripción separó correctamente a cada uno de los interlocutores. Y el resumen generado no fue el clásico bloque de texto que después es necesario digerir, sino que, utilizando una de las numerosas plantillas disponibles, la IA del Plaud Note Pro nos entregó un acta con 'Decisiones tomadas', 'Tareas pendientes' y 'Próximos pasos'. Un detalle algo incómodo: aunque la IA limpia el audio, en las grabaciones se percibe bastante ruido ambiental, por ejemplo si estás cerca del ventilador de un portátil. No debemos esperar un aislamiento de ruido 'mágico', al nivel de un estudio de radio, pero la transcripción (que es lo que importa) prácticamente no tuvo errores. El segundo escenario de prueba, cómo no, fue una conversación telefónica. Y hay que decir que es aquí donde el Plaud Note Pro brilla con luz propia y deja en ridículo a cualquier 'app' de móvil. Pero veamos. El dispositivo incluye una funda magnética compatible con MagSafe. Es decir, que lo pegamos detrás del iPhone (o del Android, con el anillo magnético incluido en la caja) y pulsamos el botón para cambiar de modo de grabación ambiental a modo de grabación de llamadas. Gracias a un sensor de conducción ósea y vibración, el dispositivo graba ambos lados de la llamada con una claridad pasmosa. El resultado: nada más terminar una conversación de 25 minutos, la 'app' no solo tenía la transcripción completa, sino un 'mapa mental' de los temas tratados. La única pega que se nos ocurre, por poner alguna, es que si usamos auriculares para hablar, el sistema de grabación de llamadas no funciona igual de bien, ya que depende de la vibración del auricular del teléfono. Como tercera prueba, decidimos grabar una conversación entre varias personas (cuatro) en medio de un ambiente muy ruidoso: en plena calle y bastante cerca de una obra en la que sonaban martillos, taladros y de la que salían camiones continuamente. Un auténtico infierno para cualquier grabadora. Aún así, el Plaud Note Pro, aunque con algunos fallos, consiguió separar con bastante éxito las voces con una precisión de cerca del 75%. De modo que prueba superada. Para alcanzar tal grado de precisión, el sistema utiliza una combinación de varios modelos de IA (GPT-4o de OpenAI, Claude 3.5 Sonnet de Anthropic y Gemini de Google), gracias a lo cual es capaz de identificar oradores (y separar los párrafos de cada uno de ellos), crear esquemas visuales de una reunión (mapas mentales), y resumir el contenido en distintos formatos, desde 'clase magistral' a 'llamada de ventas' o 'entrevista periodística'. Hay plantillas de sobra para elegir. En la 'app', que alcanza su versión 3.0, también es posible añadir imágenes a la grabación de audio (por ejemplo fotos de una pizarra) y la IA integrará el texto de la imagen en el resumen de la reunión. Algo francamente espectacular para estudiantes o presentaciones de todo tipo. Otra característica impagable es la posibilidad de pedir varios resúmenes, con distintos enfoques , de una misma grabación. Por ejemplo, es posible pedirle un resumen enfocado a 'Ventas' y otro distinto 'ingeniería', y la IA extraerá datos completamente diferentes pero pertinentes para cada departamento. Y llega la hora de hablar de dinero. El Plaud Note Pro no es barato, y cuesta 189 euros, bastante justo y acorde con la calidad del producto, pero lo malo es que la cosa no termina ahí. Porque su uso va asociado a un plan de 'compra' de minutos. El dispositivo ofrece 300 minutos de transcripción gratuitos al mes . Eso son 5 horas; pero para un abogado, un ejecutivo, un estudiante, o un periodista, 5 horas se pueden consumir en apenas dos o tres días. ¿Y después? Después hay que pagar. Plaud ofrece varias opciones: Un 'Plan Pro' que da derecho a 1.200 minutos al mes (20 horas) por 8,33 dólares mensuales; o un Plan ilimitado, es decir, 'barra libre', si pagamos 20 dólares al mes. Es decir, que al adquirir un Plaud Note Pro no sólo estamos comprando una grabadora, sino también un plan de suscripción (si lo que queremos es darle un uso intensivo). Hay que tener en cuenta, sin embargo, que mantener servidores que procesan IA con GPT-4, Claude o Gemini tiene un coste computacional altísimo. Es decir, que no estamos pagando solo por almacenar el audio, sino por el cerebro que lo procesa. La respuesta es tanto sí como no. A ver, está claro que el Plaud Note Pro no es para todo el mundo, pero para quien lo es, resulta imprescindible. Por ejemplo, un estudiante que graba una clase a la semana puede hacerlo perfectamente con un móvil. Y si tomamos notas esporádicas en una charla, podemos usar una libreta. Pero si nuestra vida profesional depende de reuniones, llamadas, entrevistas y gestión de información verbal, el Plaud Note Pro es una herramienta que se amortiza sola en cuestión de un mes solo por el tiempo que ahorra en redactar actas y buscar 'qué dijo exactamente tal fulano en el minuto 20'. De modo que sus puntos débiles (la necesidad de suscripción para usuarios intensivos y el cargador propietario) son peajes molestos, pero comprensibles ante la potencia y las prestaciones que ofrece. La batería es inagotable (literalmente, olvidamos cargarlo durante una semana y seguía al 90% en espera), la integración con la 'app' es fluida y la calidad de los resúmenes con IA está a años luz de lo que ofrecían dispositivos similares hace apenas un año. En resumen, el Plaud Note Pro cumple lo que promete : consigue que dejemos de preocuparnos por capturar la información para que podamos centrarnos en entenderla. Y eso, en los tiempos que corren, es un verdadero lujo.