Lo conocen como Xavibo y la suya es una isla peculiar. En ella, el amor y el desamor batallan con soltura. La primera tiende a rendirse pronto para evitar heridas de guerra. La segunda, aunque lo odie, siempre acaba buscando inspiración en la primera. Hace sol, se ve la playa y, a lo lejos, el campo. La que se describe no es su Mallorca natal, aunque podría serlo.