Íñigo Garachena, experto en absentismo laboral: "Las bajas por depresión y estrés han crecido más de un 60% en los últimos 10 años, y desde el covid el boom ha sido increíble"

El absentismo laboral se confirma como una de las principales preocupaciones de las empresas. En España, en el tercer trimestre de 2025 se situó en el 6,6% de las horas pactadas, lo que representa un repunte de tres décimas respecto a los datos registrados un año antes, según el 'Informe de absentismo del tercer trimestre de 2025' de Randstad Research, que además revela que más de 1,47 millones de empleados faltan cada día a su puesto de trabajo. En COPE Euskadi, Íñigo Garachena, fundador de la startup Absentix, ha desgranado las claves de un problema que, asegura, "es multifactorial" y "no ha tocado techo, sigue su escalada frenética". Antes de analizar las causas, el experto insiste en la importancia de definir correctamente el absentismo, ya que a menudo se confunde con la baja laboral. Garachena propone que sea la primera cuestión que se plantee cada organización antes de actuar, "¿qué es para nosotros el absentismo?". La definición de referencia que utiliza Absentix es la de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por la que el absentismo laboral engloba "todas las ausencias del trabajo, justificadas o no, excepto las derivadas por huelga, por derecho sindical o por deberes públicos". El absentismo laboral es un indicador clave de la salud de una empresa, afecta a la productividad y se debe a motivos muy diversos. Sus tentáculos alcanzan a todos los sectores, aunque hay algunos más propensos a este problema. En Euskadi, comunidad que encabeza en 2024, un año más, el ranking nacional, destaca el sector industrial, muy afectado por el envejecimiento de la plantilla y los trastornos musculoesqueléticos, le siguen las actividades sanitarias y el sector servicios como el transporte, la seguridad privada o la limpieza. Uno de los factores clave para abordar el absentismo es el clima laboral. Garachena explica que si un trabajador se "rompe un brazo" y no "tiene ninguna gana" de volver al trabajo porque tiene "horarios infernales", "condiciones deplorables o problemas con compañeros y jefes", es evidente que no pondrá de su parte para acelerar su regreso. Sin embargo, matiza que estos casos representan solo "entre un 5% y un 10% de las ausencias". El foco del problema, según indica, está en otro lado, ya que el "90% de las personas quiere volver a su puesto de trabajo".  Su conclusión es clara, el principal obstáculo está en las deficiencias del sistema. Como ejemplos cita "los diagnósticos que se retrasan o las listas de espera de la seguridad social". "Todo ello hace que se dilate el tiempo de regreso al trabajo". La solución a este atasco administrativo, apunta Garachena, pasa por cambios en el "marco normativo que impulsen los políticos y las administraciones". Entre sus propuestas, dar "más fuerza a las mutuas a la hora de decidir dar las altas", también en los no laborales y no profesionales. Otra medida clave sería "adelantar diagnósticos a través de servicios de sanidad privada", como aseguradoras, cuyo coste, apunta, podría asumir la empresa para acelerar la reincorporación. Mientras se producen esos cambios estructurales, las empresas tienen un amplio margen de actuación, según sugiere el experto, quien explica que la labor de Absentix consiste en realizar un "diagnóstico cuantitativo y cualitativo" para identificar los focos de ausencias, en ningún caso con el objetivo de "criminalizar a nadie". El objetivo es "conocer sus circunstancias, conocer qué les está pasando", y para ello es fundamental dar formación y comunicación a los mandos intermedios, que son "quienes mejor conocen la realidad de los equipos". También es fundamental apostar por el "bienestar".  "Las bajas por depresión y estrés han crecido más de un 60% en los últimos 10 años, ha sido un boom tras el covid", por lo que la prevención de "factores estresores" que deterioran la salud mental se vuelve indispensable. Mejorar las condiciones y el clima laboral es una inversión, no un gasto, señala Garachena. Los datos que manejan en su compañía "son muy elocuentes". "Por cada euro que se invierte, el retorno suele andar entre 4 y 7 euros de mejora y de productividad en las organizaciones" en un plazo de entre seis y dieciocho meses.