El Gobierno mantiene una reunión confidencial en Madrid con una delegación de Irán

Cuando las calles de Teherán asisten a una serie de protestas desde hace semanas en contra del Gobierno y apenas un día después de que el Parlamento Europeo vetase la entrada a sus sedes de diplomáticos y representantes del régimen iraní , Madrid ha acogido este 13 y 14 de enero una reunión técnica del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) con una delegación de Irán . El encuentro, que se ha celebrado en el complejo de Nuevos Ministerios, estaba programado desde hacía tiempo y responde a los calendarios habituales de este organismo internacional, según confirman a ABC fuentes conocedoras del proceso. La reunión, de carácter confidencial, se ha centrado en cuestiones de control financiero, prevención del blanqueo de capitales y lucha contra la financiación del terrorismo. Por parte española han participado responsables del Ministerio de Economía , en coordinación con las autoridades supervisoras, en un formato que se repite periódicamente con los países sometidos a seguimiento reforzado por parte del GAFI. El GAFI es un organismo intergubernamental creado a finales de los años ochenta para fijar estándares globales contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo . Aunque no pertenece formalmente a la Unión Europea, sus recomendaciones son aplicadas de forma casi automática por Bruselas y por los principales sistemas financieros del mundo. Estar bajo su supervisión —y, sobre todo, figurar en sus llamadas 'lista gris' o 'lista negra'— tiene consecuencias directas para la operativa bancaria de un país. Irán, sometido desde hace años a un severo régimen de sanciones internacionales, figura actualmente en la lista negra del GAFI, reservada a las jurisdicciones consideradas de alto riesgo por sus deficiencias estratégicas en la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Su sistema financiero es considerado altamente opaco por las autoridades occidentales y el régimen utiliza, según expertos consultados por este diario, múltiples mecanismos para sortear las restricciones internacionales, desde la intermediación a través de terceros países hasta sistemas informales de transferencia de dinero como la hawala , prácticamente intrazable y ajena al control bancario tradicional. Desde la última gran reforma del sistema financiero internacional, impulsada tras la crisis de 2008 y acelerada por iniciativas como la ley estadounidense FATCA , los bancos están obligados a identificar plenamente a sus clientes ( KYC , know your customer), a acreditar el origen lícito de los fondos ( AML , anti-money laundering) y a vigilar cualquier indicio de financiación del terrorismo ( CTF ). Estos estándares, diseñados en gran medida en el seno de la OCDE y adoptados por el GAFI, han puesto fin a las cuentas opacas, a las transferencias anónimas y a buena parte de los antiguos paraísos fiscales. Estar en la lista negra del GAFI implica que los bancos iraníes se enfrentan a restricciones extremas para operar con entidades europeas o estadounidenses. Las transferencias están sometidas a controles reforzados, muchas operaciones directamente se bloquean y el coste financiero se dispara, lo que penaliza al conjunto de la economía del país. La salida de esta lista exige reformas profundas , que se mantengan en el tiempo y sean verificadas periódicamente por misiones técnicas como la que ahora se ha celebrado en Madrid, aunque las expectativas de avance son, en el caso iraní, muy limitadas . Estas visitas, subrayan las fuentes consultadas, no son intrusivas. A diferencia de otros regímenes internacionales —como el nuclear—, las misiones del GAFI se acuerdan con antelación y se limitan a evaluar marcos legales , prácticas supervisoras y avances regulatorios. En muchos casos, su resultado es constatar que no ha habido cambios sustanciales y mantener al país en la misma categoría. La coincidencia temporal de la reunión con la actual escalada de tensión en el país, con Donald Trump animando a que continúen las protestas y prometiendo que la ayuda llegará pronto porque «está en camino» y con el endurecimiento de la posición política europea frente a Teherán es, según fuentes conocedoras de esta reunión, circunstancial. Cancelar una visita de este tipo no es habitual y no altera el marco de sanciones ni la política exterior hacia Irán, que depende de decisiones de mayor calado, como una eventual reactivación —hoy poco probable— del acuerdo nuclear. El carácter confidencial de este tipo de encuentros responde tanto a la sensibilidad de la información financiera que se maneja como a la naturaleza voluntaria del propio GAFI: los países participan en el sistema porque necesitan acceso al circuito financiero internacional . Renunciar a él supondría, de facto, la autoexclusión económica. La celebración de esta reunión en suelo europeo, con Irán en la lista negra del GAFI y en plena tensión interna, subraya hasta qué punto la supervisión financiera se ha convertido en un instrumento central de presión geopolítica , incluso cuando el margen real de avance es prácticamente inexistente.