Monseñor Javier Gerardo Román Arias, obispo de la Diócesis de Limón en Costa Rica desde 2015, ha emprendido una misión pastoral que lo lleva a los rincones más remotos y olvidados de su territorio. Con una gran cruz de madera sobre sus hombros, recorre a pie selvas, montañas y ríos para visitar a las comunidades indígenas que, por su aislamiento, no pueden acudir a los centros religiosos. Su peregrinaje es un poderoso acto de evangelización y cercanía con los más desfavorecidos. La labor del obispo Román se desarrolla en un contexto de gran desigualdad. Mientras una parte de Costa Rica goza de un desarrollo notable, especialmente en el Valle Central, hay zonas sumidas en la pobreza y el aislamiento. Este es el caso de la Alta Talamanca, una región habitada por las comunidades indígenas Bribrí y Cabécar, donde la ausencia de caminos, electricidad o agua potable es la norma y el acceso a los pueblos implica caminatas de hasta cinco días. Estas travesías, documentadas en fotografías que muestran al obispo durmiendo en el suelo en medio de la selva durante su peregrinación o cruzando ríos, ponen de manifiesto las duras condiciones de vida en esta zona. Monseñor Román, de origen campesino y formación salesiana, sigue así los pasos de otros misioneros como Monseñor Bernardo Augusto Thiel, quien también recorrió estas tierras para llevar la fe. La misión del obispo se inspira en el llamado del Papa Francisco a construir una Iglesia al servicio de los más vulnerables. En un reciente documental, el pontífice afirmaba que "una iglesia que no sea pobre no puede ser cristiana, que Jesús nos pide estar al lado de los pobres y los oprimidos". Esta es la filosofía que impulsa a Monseñor Román en su caminar. Este compromiso con los más necesitados no es nuevo para el obispo. También ha sido un pilar fundamental en el impulso de proyectos como La Posada de Belén, una iniciativa de la Iglesia Católica que ofrece apoyo a jóvenes embarazadas en riesgo social. Su figura, descrita como la de un sacerdote humilde, trabajador y tenaz, encarna el ideal de un pastor que busca activamente a su rebaño, sin importar las dificultades del terreno.