La Organización Mundial de la Salud alertó que alrededor de 2.6 millones de muertes al año están vinculadas con el consumo de alcohol, lo que lo mantiene como un factor clave de lesiones, intoxicaciones y violencia, además de generar altos costos que ejercen una presión permanente sobre los sistemas de salud y las economías nacionales.De acuerdo con el Global Report on the Use of Alcohol Taxes 2025, la OMS subrayó que el alcohol es una sustancia psicoactiva y tóxica con potencial adictivo, vinculada de manera directa con enfermedades no transmisibles, trastornos mentales y del comportamiento, violencia interpersonal, lesiones no intencionales, siniestros viales y daños a la salud materno-infantil. Los daños derivados del consumo de alcohol generan costos sanitarios, sociales y económicos que no logran compensarse con la recaudación fiscal, ya que los impuestos actuales solo cubren una fracción mínima de la carga real de enfermedad, discapacidad y violencia asociada.Dentro de esta carga se incluyen hospitalizaciones por lesiones, atención de urgencias por traumatismos, servicios médicos relacionados con violencia interpersonal y tratamiento de trastornos mentales, así como pérdidas de productividad y presión financiera sostenida sobre los sistemas públicos de salud.El daño no se limita a quien los consume, sino que se extienden a terceros, familias y comunidades, incrementando la demanda de servicios médicos, sociales y de seguridad pública, lo que amplifica su impacto nocivo colectivo.Este desbalance, advirtió la NCD Alliance, implica que los costos sociales y económicos del alcohol se externalizan hacia las personas, las familias y los sistemas públicos de salud, mientras que la industria retiene los beneficios económicos.Por ello, la NCD Alliance subrayó que los impuestos sanitarios bien diseñados permiten internalizar estos costos sociales y económicos en los productos que los generan, evitando que recaigan de manera desproporcionada sobre los sistemas públicos.Litros mortalesDe acuerdo con el informe, en 2022 el consumo total per cápita mundial fue de 5.02 litros de alcohol puro por persona de 15 años o más, una cifra que mantiene al alcohol como un determinante relevante de muerte prematura y discapacidad a escala global.La OMS documentó su asociación con cáncer, enfermedades cardiovasculares, cirrosis hepática, trastornos neuropsiquiátricos, así como con un volumen elevado de lesiones vinculadas a hechos violentos y accidentes, particularmente entre adolescentes, jóvenes y población en edad productiva.El organismo alertó que las bebidas alcohólicas se están volviendo más asequibles en la mayoría de los países, debido a que las tasas impositivas son bajas en más de dos tercios de los países, además de que no están acorde con la inflación, lo que erosiona su efecto sanitario con el paso del tiempo.Y esa mayor asequibilidad está causando a corta edad un aumento de enfermedades no transmisibles, de lesiones y violencia, especialmente, niños, adolescentes y adultos jóvenes. Se trata de un sector vulnerable a adquirir alcohol a precios accesibles a los bolsillos.El organismo subrayó que, cuando el alcohol es barato y fácilmente accesible, estos riesgos se amplifican, lo que se traduce en un mayor número de episodios violentos, traumatismos y demandas de atención médica de urgencia.La evidencia es inequívoca: los impuestos sanitarios bien diseñados representan un triple beneficio, al mejorar los resultados en salud, fortalecer las finanzas públicas y reducir los costos a largo plazo, explicó Alison Cox, directora de Política y Abogacía de la NCD Alliance.De acuerdo con la OMS, la relación entre alcohol y violencia se explica por mecanismos fisiológicos y conductuales ampliamente documentados.El consumo de alcohol altera las funciones cognitivas, reduce el autocontrol e incrementa conductas de riesgo, elevando la probabilidad de violencia interpersonal, lesiones intencionales y no intencional.Impuestos que no protegen a la poblaciónLa OMS documentó que los impuestos selectivos al alcohol son una de las intervenciones más costoefectivas para reducir el consumo nocivo, las lesiones y la violencia asociadas, especialmente cuando se diseñan con criterios sanitarios y se actualizan de manera periódica.Sin embargo, el informe señaló que en la mayoría de los países estos impuestos se mantienen en niveles bajos o con diseños que limitan su impacto, lo que reduce la capacidad de proteger la salud pública.“Los impuestos sanitarios son una de las herramientas más poderosas que tenemos para promover la salud y prevenir enfermedades”, afirmó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, al presentar los informes globales sobre alcohol y bebidas azucaradas.A julio de 2024, al menos 167 países aplicaban impuestos selectivos a las bebidas alcohólicas, mientras que 12 países prohibían por completo su venta. No obstante, al menos 25 países, principalmente en Europa, exentan el vino del impuesto, una práctica que contradice las recomendaciones sanitarias de la OMS y mantiene precios artificialmente bajos pese a los riesgos sanitarios claramente documentados. Esta omisión, advierte el organismo, permite que el alcohol siga siendo barato y ampliamente accesible.El análisis global demostró que la mediana del impuesto selectivo representa solo 14 por ciento del precio final de la cerveza y 22.5 por ciento del de las bebidas espirituosas (bebidas alcohólicas destiladas que provienen de la fermentación). Se trata de proporciones que la OMS consideró insuficientes para reflejar los costos sanitarios, sociales y de violencia asociados al consumo de alcohol.La NCD Alliance advirtió que esta falta de ambición fiscal refleja la influencia persistente de industrias que dañan la salud, como las productoras de alcohol, que han logrado diluir compromisos en foros internacionales clave.Impuestos que se diluyen y más asequibilidadEl informe identifica como un problema estructural que menos de una cuarta parte de los países ajusta automáticamente sus impuestos al alcohol conforme a la inflación, lo que permite que el alcohol se vuelva progresivamente más barato en términos reales.Como resultado, entre 2022 y 2024 el alcohol se volvió más asequible o mantuvo su nivel de asequibilidad en la mayoría de los países, neutralizando el efecto sanitario de la política fiscal y limitando su capacidad para reducir la violencia y las lesiones.Para la NCD Alliance, pese a la solidez de la evidencia, ha faltado voluntad política para sostener y fortalecer estas medidas, ya que los impuestos sanitarios se ubican en la intersección de intereses fiscales, comerciales e industriales.Ganancias privadas, costos públicosLa OMS subrayó que el mercado global de bebidas alcohólicas genera miles de millones de dólares en ganancias, impulsando el consumo y los beneficios corporativos.Sin embargo, los gobiernos capturan solo una fracción de ese valor mediante impuestos con enfoque sanitario, mientras que la sociedad asume los costos en forma de enfermedad, discapacidad, violencia, lesiones y gasto público.“Mientras la industria obtiene ganancias, el público carga con las consecuencias sanitarias y la sociedad con los costos económicos”, señaló Etienne Krug, director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de la OMS.Las Américas, la región más rezagadaEn el análisis regional, la Región de las Américas presenta las cargas fiscales más bajas sobre el alcohol. La mediana de impuestos incluidos en el precio de la cerveza es de 25.5 por ciento, y en bebidas espirituosas de 31.5 por ciento, las cifras más bajas entre las regiones analizadas, lo que contribuye a una mayor asequibilidad del alcohol y a una carga elevada de lesiones y violencia asociadas.El informe no presenta un apartado específico para México, pero lo incluye dentro del contexto regional de las Américas, caracterizado por impuestos relativamente bajos y ausencia de ajustes automáticos. La OMS mencionó que este entorno limita el uso de la política fiscal como herramienta para reducir la ingesta de alcohol, las lesiones y la violencia asociadas, así como su impacto sobre la carga de enfermedad y el gasto sanitario.La ruta que plantea la OMSEl Global report on the use of alcohol taxes 2025 y los comunicados asociados convocaron a los gobiernos a elevar y rediseñar los impuestos al alcohol como parte de la iniciativa 3 by 35, que busca aumentar de manera sostenida los precios reales del alcohol y al tabaco hacia 2035, con la finalidad de reducir muertes prematuras.La OMS recomendó gravar todas las bebidas alcohólicas donde la venta no esté prohibida, basar las tasas en el contenido de alcohol puro, ajustarlas automáticamente conforme a la inflación y eliminar exenciones como las aplicadas al vino que debiliten el impacto sanitario.LP