El Eixo Atlántico presentó este miércoles el Informe Socioeconómico Anual 2024 en un acto celebrado en la sede del Consello Económico e Social (CES) de la capital gallega. Una radiografía que analiza las transformaciones que se viven tanto en España como en Portugal en lo que se refiere al consumo y, en especial, a la alimentación, destacando el papel de los ayuntamientos para garantizar la soberanía e independencia alimentaria en un contexto geopolítico complejo y fragmentado. El documento destaca la necesidad de reforzar esta cuestión, prioridad estratégica de la Unión Europea , para evitar que disrupciones como las que sufrió la cadena de suministro internacional por la crisis del Covid-19 y la invasión de Ucrania afecten al acceso a alimentos. Un fenómeno que convive con la preocupación por la explotación de ciertas especies de pescado y su reposición, las mejoras en sostenibilidad y trazabilidad -con el coste que ello implica-, la dificultad para competir con terceros países que tienen una legislación más laxa o las medidas en aras de la sostenibilidad. Retos que desde el sector pesquero, de especial relevancia en la comunidad gallega y el Norte de Portugal, afrontan en las últimas décadas con una mayor especialización en zonas y artes de pesca , una fuerte inversión en desarrollo tecnológico y respeto ambiental, nuevas fórmulas jurídicas para acceder a más áreas de pesca o una mayor diversificación productiva, recoge el informe. Pero más allá del papel de la industria, los economistas ponen el foco en el papel «clave» que deben tener los ayuntamientos para recuperar capacidad de producción alimentaria. En este sentido, destaca iniciativas como los huertos urbano s, los mercados de productores y las ferias de productos locales para reforzar la economía de proximidad y la resiliencia del sistema alimentario. Por ello, recoge algunas medidas pensadas para este propósito, como el impulso de circuitos cortos de abastecimiento alimentario, el suministro de productos locales a comedores públicos y entidades sociales y la incorporación progresiva del comercio minorista local, acompañadas de apoyo técnico a los agricultores para garantizar la regularidad de la producción y el cumplimiento de la normativa europea, con financiación a través de los programas PEPAC (Plan Estratégico de la Política Agraria Común) de Portugal y España. El informe fue elaborado por Fernando González Laxe, catedrático emérito de Economía Aplicada de la Universidade da Coruña y expresidente de la Xunta, y por Arlindo Cunha, catedrático de Economía de la Universidade Católica do Porto, quien también fue ministro de Agricultura en el gobierno de Cavaco Silva y ministro de las Ciudades en el gobierno de Durão Barroso. Junto a ellos también estuvo presente, entre otras autoridades, la alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, que insistió en la necesidad de acercar a productores y consumidores locales desde el ámbito municipal. «No se trata de cerrarse al mundo, sino de reducir riesgos y de que una parte esencial del abastecimiento se construya desde el territorio. Es imprescindible incorporar a las mujeres, que siguen siendo fundamentales en el sector rural y en todo este proceso. Hay que apoyarlas por la igualdad y por el relevo generacional», afirmó la alcaldesa de Compostela. Por su parte, Fernández Laxe centró su intervención en la evolución de los hábitos de consumo, marcados por una aceleración y personalización que responde a los estilos de vida vigentes, llevando a «contradicciones» como que se prime el tiempo dedicado a las redes sociales frente al dedicado a cocinar. «Pasamos alrededor de cinco horas diarias en las redes sociales mientras desciende el gasto destinado a alimentos y bebidas. No dudamos en gastar en productos informáticos, pero sí en un producto alimentario local », destacó el economista y expresidente de la Xunta. Una realidad que convive con otras dinámicas que también resultan paradigmáticas, como el descenso del consumo de pescado tanto en Galicia como en Portugal, limitándose cada vez más a aquellos grupos de población «con más tiempo libre» para elaborar los productos. También intervino Cunha, que destacó los «riesgos» existentes para la seguridad alimentaria en la actualidad, por factores como el demográfico, apostando por «soluciones de gobernanza» como una mayor implicación de los ayuntamientos a la hora de garantizar la disponibilidad de alimentos.