Circulaba un chiste, en la inmediata posguerra, sobre la integración de la División Azul en las unidades de la Wehrmacht durante el cerco a Leningrado: «Herr mariscal, han llegado los voluntarios españoles». «Enterado; que les quiten las cadenas y que ocupen sus puestos». De alguna manera, vaya a saber usted por qué, me martilleaba la cabeza el chascarrillo cuando leía la crónica de la presentación en Madrid de Andalucía 27, un chirin digoooo un lobby regional erguido por la (dizque) sociedad civil y que tan civil es, o sea, como voluntaria la incorporación al frente de aquellos pobres soldados engrilletados. El presidente de la Junta, una exministra con ingresos astronómicos gracias a una puerta giratoria y tres consejeros acapararon los... Ver Más