“Ya el palo está dao”

Siempre recuerdo a mi amigo de la liga de pelota. Era un poco mayor que yo —dos o tres años—, una diferencia que, aunque leve, se sentía con fuerza entre los siete y los doce. Corríamos juntos detrás de la patana de caña, que solía hacer una breve parada en el badén frente al play. […]