La situación en Irán se ha tornado crítica, un tema analizado en el programa [La Linterna] de COPE, donde se ha puesto de manifiesto la losa insoportable que viven muchos de los detenidos en las recientes protestas. Las autoridades iraníes han intensificado la represión, recurriendo a juicios exprés y a la pena de muerte para aplastar la disidencia. Olatz Cacho, portavoz de Amnistía Internacional, ha destacado el caso de Erfán Soltani, un joven de 26 años condenado a muerte en un proceso acelerado y sin garantías, cuya ejecución era inminente. Desde el levantamiento de 2022, la pena de muerte se ha convertido en una "herramienta de represión", costando la vida a miles de personas. Las manifestaciones actuales, que según la ONG Irán Human Rights ya han dejado más de 3.400 muertos, comenzaron como una protesta económica. Como explicó el periodista Adrián Gil en COPE, todo se inició el 28 de diciembre cuando comerciantes de Tabriz cerraron sus tiendas para protestar por la depreciación del rial, la moneda iraní. Esta chispa inicial se extendió rápidamente por todo el país, sumando a estudiantes, clases medias y minorías, convirtiéndose en el mayor desafío interno para el régimen en un momento de máxima presión internacional. La represión se ha vuelto "brutal", según denunciaba en COPE la activista iraní Rima Sher Mohammadhi, con detenciones masivas incluso de niños y un bloqueo casi total de internet y las comunicaciones. A pesar de ello, y como explicaba la cantante iraní afincada en Sevilla, Farnaz Ojadi, estas movilizaciones son diferentes. "No es una protesta, es una revolución", afirmó, destacando que la gente ha empezado a contraatacar y no muestra miedo. "La huelga continúa, la gente ha estado quemando bancos, edificios gubernamentales, mezquitas y centros islámicos. Esto también es nuevo", añadió. En este contexto ha resurgido la figura de Reza Pahlavi, hijo del último sha de Persia, quien desde el exilio utiliza sus redes sociales para avivar las protestas. Felipe Da Vasa, profesor de historia, lo describe como "un símbolo de unidad de todo lo que es oposición al régimen". Su papel ha sido clave para mantener la llama de la revuelta, motivo por el cual el régimen ha intensificado los apagones de internet para silenciar su influencia. La crisis tiene también una peligrosa dimensión internacional. Estados Unidos ha amenazado con una intervención militar, y el equipo del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca se ha reunido para preparar posibles ataques. Ante este escenario, el director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, Haizam Amirah Fernández, ha pedido cautela en 'La Linterna'. El experto advierte sobre las consecuencias de una acción de este tipo, recordando precedentes fallidos. Amirah Fernández plantea la pregunta clave: "¿Qué ocurre el día siguiente?". El analista ha recordado que la intervención en Irak "no estaba bien pensada" y trajo "inestabilidad, conflictos, terrorismo" sin garantizar más libertad. Además, subraya el fuerte nacionalismo iraní, dudando que la población aceptara una liberación "por la vía de las bombas, y mucho menos por parte de Israel y de Estados Unidos", y destaca la complejidad de Irán, un país que es una auténtica mina de oro geopolítica. Según el experto, el gobierno de Israel, con Benjamín Netanyahu a la cabeza, "quiere arrastrar a Estados Unidos a atacar a Irán desde hace más de 30 años" y ve en Reza Pahlavi la opción preferida para un cambio de régimen. Respecto a la administración estadounidense, Amirah Fernández ha señalado que Donald Trump se encuentra en un "modo muy intervencionista", rigiéndose por "su moral y su instinto" más que por el derecho internacional, lo que convierte el juego en "peligroso". El analista también ha introducido un factor de política interna estadounidense que podría influir en la toma de decisiones: la presión sobre el presidente para liberar documentación del caso Epstein. "Aquí hay un contexto que podría, tal vez, invitar a buscar distracciones en el exterior", ha sugerido Amirah Fernández, advirtiendo de que es un factor que no se está analizando lo suficiente. La situación es tan volátil que el Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha recomendado a los españoles que se encuentren en Irán que abandonen el país lo antes posible. Mientras el pueblo iraní está dispuesto a jugarse la vida por un cambio, la comunidad internacional contiene la respiración ante un conflicto que, como advierten los expertos, podría desestabilizar no solo Oriente Medio, sino el tablero geopolítico global.