Los mismos en el PSOE que hace solo unos días presumían de que Pedro Sánchez no se plegaba ante Trump, miraban al techo y silbaban cuando pocas horas después se humillaba ante el condenado por sedición Oriol Junqueras (con el que ya se había reunido más veces a escondidas) para cerrar un acuerdo de financiación que no es otra cosa que una oscura transacción política a la que le han pintado rayas para que parezca técnica. Leer