Andaban el otro día las teles con la efemérides de la muerte de David Bowie cuando la locutora de la pieza dedicada por TVE al autor de 'Low' se refirió a su «identidad de género líquida», con todo el papo. La buena y pobre mujer iba a decir gaseosa, más burbujeante, dónde va a parar, a punto estuvo, pero se quedó en el estado anterior de la materia, no solo más prudente en términos físicos, sino afluente de la charca de los fluidos que hoy representa la cima del relativismo amoral. Resumiendo, que tenemos a David Bowie como precursor de la «identidad de género líquida» , una cosa que hoy no se entiende más allá de las coordenadas, igualmente efervescentes,... Ver Más